La Importancia de la Congregación

16 Junio, 2015 by Leonardo Bailey

La Importancia de la Congregación

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Heb. 10: 24-25).
Hoy quiero hacer algunas reflexiones sobre la necesidad de congregarnos continuamente en el templo (la casa de Dios), para el desarrollo de nuestra vida cristiana.  Muchos creyentes piensan que la congregación es una opción y no una necesidad, por lo que menosprecian la casa de Dios, pensando que le hacemos un favor al Señor al venir a la iglesia (que grave error).  Ahora, las primeras preguntas que surgen son: ¿Por qué es importante que nos congreguemos en la iglesia? ¿acaso, yo no puedo leer la biblia, cantar, y orar en casa? ¿Tengo que ir a la iglesia para ser salvo? Veamos:
Es importante que nos congreguemos, porque somos parte del cuerpo de Cristo:  El cuerpo de Cristo que es la iglesia, es la unión o la suma de todos los santos que han decidido creer y vivir para el Señor.
Al ser parte de la iglesia, nuestra participación tanto física como espiritual se hace necesaria e indispensable para el desarrollo y el avance de cualquier congregación.  ¿Ha visto usted alguna vez a una empresa que prospere, cuando sus miembros (los colaboradores) solo asisten una vez a la semana?  Sin duda alguna la tal empresa fracasará. Necesita de la participación y el trabajo diario de todos sus miembros para prosperar.  De la misma forma los creyentes para adquirir crecimiento o desarrollo necesitan de la participación permanente en la congregación o sencillamente morirán.  Todas las personas para poder vivir, funcionar normalmente y adquirir desarrollo se alimentan todos los días, por lo menos dos veces al día y así se fortalece y desarrolla su cuerpo; sin embargo, para alimentar o fortalecer su alma (que según la Biblia es más importante que el cuerpo), lo pretenden hacer una sola vez por semana.  Cuando así ocurre, estas personas se mantienen enfermas (desnutridos) espiritualmente y poco a poco van agonizando.  Si usted es de los que solo se congregan una sola vez por semana, estará de acuerdo conmigo en que su vida espiritual no es lo que Dios quiere en usted, y que esta muriendo lentamente (se esta enfriando).
Es importante que nos congreguemos para desarrollar comunión intima: A. Con Dios: Aunque en casa yo puedo tener comunión personal con Dios; es necesario que también aprenda a tener comunión como congregación (como cuerpo) con Él.  Es decir, comunión como la iglesia, no solo como persona; es aprender a comunicarme con mi Creador en compañía de aquellos que participan de la misma fe (los santos).  El apóstol Juan dijo: “…lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su hijo Jesucristo” (Jn. 1:3).  Dado el hecho de que el Templo es la casa de Dios, y que en la misma se congregan todos sus hijos para: 1. Alabar a Dios, 2. Adorar, 3. Escuchar y recibir su palabra, 4. Orar (conversar con Él), 5. Vigilar, 6. Ayunar, 7. Santificación; todas estas practicas son parte de la comunión intima con Jehová. Sal. 25:14. B. Con nuestro prójimo: Con todos los santos ( creyentes) que viven para Jesús.  En otras palabras, desarrollar la koinonía.  Aprender a vivir y funcionar con personas desconocidas a veces se constituye en una tremenda prueba para algunos creyentes.  La biblia dice de la primera iglesia: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hch. 2:42).  Quiero que observe de este versículo, el trabajo en equipo de la primera iglesia.  Estaban juntos en el aprendizaje de la palabra de Dios (doctrina), y en la comunión ( o común unión) unos con otros (unidad y armonía).  Nunca vamos a desarrollar verdadero amor entre nosotros, si no nos congregamos; además de la comunión en la oración, que es una de las formas de comunión mas intimas que hay entre los creyentes.  Muchos no tienen la capacidad para  convivir con diferentes hermanos.  Por eso en algunas iglesias existe “grupitos especiales” o pequeñas castas, donde algunos son aceptados y otros son rechazados.  (Dios nos guarde de semejante actitud). Es en la congregación donde el blanco aprende a amar y convivir con el negro (y viceversa); el profesional con el campesino; el obrero con el empresario, en fin , los unos con los otros (esta es la verdadera voluntad de Dios).  Necesitamos aprender que en Cristo tenemos una nueva familia y aprender a amarnos con nuestras virtudes y defectos . Además, en la comunión de los santos aprendemos a perdonarnos y a aceptarnos.
Es importante que nos congreguemos para si obedecer a Dios: Generalmente la gente que no se congrega tiene un problema de actitud, de rebeldía, saben donde Dios los quiere, pero ellos están donde les da la gana.  Tienen la tendencia a crear argumentos y justificar su rebelión (esta lloviendo, están cansados, están enfermos, etc.).  Siempre están con algo o en algo donde Dios no los quiere.  Son los que dejan a Dios en un plano secundario.  Cualquier cosa es mas importante para ellos.  Jamás dejan de asistir a sus empleos, organizan fiestas familiares en el día del Señor (el domingo), pero en la congregación se les ve solo a veces (que tristeza).
Es importante que nos congreguemos para manifestar fidelidad: a. A Dios: El creyente que se congrega a veces, es un creyente infiel a Dios.  La Biblia nos dice que la iglesia apostólica participaba permanentemente de la congregación.  Dice: “Y perseverando unánimes cada día en el templo y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hch. 2:46).  Imagínese el grado de fidelidad de esa iglesia.  No participaban a veces o tres días por semana, lo hacían cada día (todos los días).  Eran cristianos fieles, y comprometidos con Dios.  Da vergüenza comparar la iglesia de hoy, con la primera iglesia.  La iglesia de hoy, se reúne tres veces por semana (los mas fieles), la primera iglesia se reunía cada día; los creyentes de hoy tienen la congregación en el templo como cosa ligera; los primeros creyentes tenían la congregación como máxima prioridad; repito, lo hacían cada día. b. A la iglesia:  La participación física en la congregación es una forma de manifestar fidelidad no solo a Dios, sino también a la congregación donde Dios nos ha llamado.  En Hechos capitulo 2, la Biblia dice: “Cuando llego el día de pentecostés, estaban todos unánimes juntos” (vrs.1).  Había una unidad física, de pensamiento y de acción (oración).  Una de las formas de apoyar la visión y proyección de tu iglesia, es congregándote fielmente.  Quiero repetir que así manifestamos amor entre nosotros, unidad y victoria.  Cuando los miembros de cualquier congregación son fieles, la congregación comienza a crecer y a caminar en victoria.  Gracias a Dios la mayoría de las congregaciones han crecido físicamente en poco tiempo; no obstante, es lamentable la falta de  crecimiento espiritual (en la fidelidad en el templo) y que los cristianos sean indiferentes a esta realidad.  Pensamos que nuestra forma de congregarnos esta bien; que así agradamos a Dios, un grupo viene los miércoles, otro grupo participa de la congregación solo los viernes, y otros (la mayoría) los domingos (que tremenda hipocresía religiosa).  No hay diferencia entre estos cristianos (que participan un día por semana en el templo) y los católicos, que solo asisten los domingos a misa.  Tienen la misma condición de frialdad espiritual, no han crecido, no tienen desarrollo espiritual, y lo que es peor no tienen sensibilidad (discernimiento) espiritual, y a pesar de todo se sienten bien siendo infieles.  El escritor a los Hebreos recibió la inspiración del Espiritu Santo para ordenar a los creyentes que no dejaran de congregarse (Cap. 10:25).  Parece ser que en la iglesia algunos habían adquirido la mala costumbre de no congregarse, por lo que el apóstol hace el urgente llamado a no dejar de congregarse, todo lo contrario, dice que hay que hacerlo, y “tanto mas cuando veis que aquel día se acerca” (la venida del Señor).  Si hubo algún momento en que los cristianos deben permanecer (habitar) en la congregación ( el Templo) es hoy, ya que Cristo esta mas cerca que nunca.
En Conclusión:  Es en la congregación donde Dios transforma a los creyentes.  Es en la congregación donde Dios reparte de sus dones, es en la congregación donde Dios derrama de su Espíritu Santo, es en la congregación donde recibimos: a. Exhortación, b. Fortaleza, c. Consolación, d. Dirección, e. Santidad, f. Crecimiento, g. Amonestación.  Por todo lo antes mencionado, te invito a ser fiel y obediente a Dios y su palabra; asistir a la iglesia no es una alternativa para el cristiano; sino una urgente necesidad.  La biblia dice:  “Bienaventurados los que habitan en tu casa (el templo); perpetuamente te alabaran. (Sal. 84.4).  Cuando usted lo entienda así y lo practique, su vida espiritual comenzará a desarrollarse.  No sea mas rebelde a la voz de Dios y propóngase en su corazón habitar (vivir) en el templo cada día como dice la biblia, y no solo visitar el templo como hacen algunos.  Ya basta de excusas ligeras, como: la lluvia, el cansancio, enfermedades, estudios, etc.  Establezca en su corazón ser fiel a Dios con o sin lluvia, con o sin cansancio; en fin, que nada y digo nada, ni nadie le impida congregarse en la casa de Dios. Estar en la casa de Dios nos trae beneficios, como esta escrito: “Bienaventurado el que tu escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.” (Sal. 65:4).  Si quieres ser bienaventurado, vive en la casa de Dios.
Dios les bendiga.

Escribir Comentario.