Conquistar

«Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. »Josué 1:1-3, 5-9.

Conquistar: Conseguir el dominio o control de una población o de un territorio como consecuencia de una guerra. Conseguir un premio o beneficio con el esfuerzo y el trabajo.

Siendo que Dios llama a su pueblo a la CONQUISTA, me ha parecido bien enseñar en esta nota, lo que significa: Conquistar.  Por 40 años Israel había estado peregrinando en el desierto después de ser liberado de la esclavitud de los egipcios. Sin embargo, y a pesar de ya no ser esclavos, éstos (los Israelitas), no habían entrado en la promesa de Dios, (la tierra de Canaán), por tener un corazón incredulo, lleno de dudas y estar llenos de murmuraciones. Fueron 40 años viendo la columna de nube y la columna de fuego, 40 años de estar comiendo Maná, 40 años bajo la protección, la provisión  y el poder de Dios; pero 40 años perdidos, sin obtener nada, ni una casa, ni un pedazo de tierra; sin la leche y la miel que Dios había prometido; 40 años dando vueltas ( fracasando) en el desierto.  Pero,  por que?  1. La incredulidad, 2. Dudas, 3. Murmuraciones, 4. Temor, 5. Falta de Visión, 6. La rebeldía, 7. Indisciplina, 8. Falta de compromiso, 9. Complejo y 10. Pereza.

Todas estas razones impidieron que Israel entrara en la tierra prometida, aún cuando eran el pueblo de Dios.  No es que Dios no cumpla sus promesas, es que el pueblo de Israel no estaba listo para obtener esas promesas. Dios puede tener muchas cosas para nosotros, pero si no estamos listos no disfrutaremos de esas cosas.  Analicemos lo escrito: Moisés, el gran libertador de Israel ha muerto, el pueblo aun vaga por el desierto, Dios decide que es tiempo de cumplir su promesa, para eso necesita establecer un liderazgo claro en la figura de Josué, porqué aunque el Señor los iba a introducir a la tierra prometida (es decir, que llevaría a la tierra de Canaán), ellos, (el pueblo), tendrían que conquistar esta tierra; y para ello, necesitaban:

I. la Dirección de Dios: Luego de la muerte de Moisés, Israel estaba estancado, detenido, sin saber qué hacer, ni a dónde ir.  Por esto Dios habla a Josué estableciendo algunas cosas: 1. Moisés había muerto: esto significa qué todo lo referente a Moisés quedaba en el pasado. Nadie puede conquistar mientras permanezca anclado en el pasado, haya sido bueno o malo. Lo que pasó en el año 2017 es parte del pasado, hay que dejarlo en el pasado, es decir, no mirar atrás. 2. Cambiar: Dios le dijo a Josué levántate, significa: no te quedes en el mismo lugar, con la misma actitud, con el mismo pensamiento, o en la misma condición; el nuevo líder necesitaba entender que se acercaba el tiempo de la conquista y para ello Dios necesitaba un cambio de actitud (un cambio de mentalidad). Todos los que leen este escrito,  deben estar claros y saber que para conquistar tenemos que cambiar. 3. Avanzar: Dios le dijo pasa este Jordán. Nunca antes Durante los 40 años que estuvieron peregrinando en el desierto, ellos, (los Israelitas) habían cruzado el Jordan.  Aunque en lo físico el Jordan era un río, en lo espiritual era un obstáculo que se interponía entre el pasado y el futuro, entre lo que habían vivido y lo que iban a vivir, entre el desierto y la tierra prometida. El Jordán fue realmente el primer aspecto físico qué ellos tenían que conquistar. Se presentaba como un obstáculo porque ellos no tenían los medios (recursos) naturales para atravesar este ancho río. La orden fue: pasa este Jordán, o dicho de otra manera, Avanza, aunque frente a ti esté el Jordan. 4. La confirmación de la promesa: Dios le confirma a Josué la palabra que había dado a Moisés, indicando hasta los límites de la promesa. Le recordó: a. Que le entregaría todo lugar que pisara la planta de su pie, b. Que nadie le podría hacer frente en todos los días de su vida, c. Como estuve con Moisés, así estaré contigo, d. No te dejaré ni te desampararé, e. Tú repartirás a este pueblo la tierra.

II. Las condiciones que Dios demanda: Toda promesa que Dios da al hombre, está condicionada a algunos requerimientos que Dios establece.  En el caso de Josué, Dios demandó: 1. Fe: aunque no aparece directamente, todos sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios; así qué para cruzar el Jordán, entrar en la tierra prometida, y conquistarla, ellos necesitaban fe. 2. Esfuerzo: a. Empleo enérgico de la fuerza física o mental con un fin determinado. b. Empleo de medios superiores a los normales para conseguir o alcanzar una meta establecida. c. Como esfuerzo denominamos la fuerza que aplicamos contra algún impulso o resistencia, para contrarrestarlo o revertirlo.  Así mismo se llama esfuerzo, a la energía o el vigor que se pone en la realización de algo, venciendo los obstáculos. El esfuerzo también se considera una virtud del ánimo relacionada con la fuerza o el empeño en que afrontamos una dificultad o nos proponemos alcanzar un objetivo.  En palabras simples esforzarse es ir más allá de lo normal, es caminar la milla extra.

   3.    Valentía: Es el término que se utiliza para designar un tipo de actitud o sentimiento que puede tener una persona ante una situación de posible peligro o miedo.  La valentía no es más que la fuerza que uno saca de adentro suyo (fe) para reaccionar de manera heroica e intrépida en situaciones en las cuales el miedo, el peligro, o el pánico están presentes.  Se entiende como la decisión de hacer algo por el bien propio o ajeno en situaciones en las que se puede salir lastimado o incluso se puede perder la vida. Tener valentía es conquistar o dominar nuestros propios temores o miedos. 

III. Tener en cuenta la palabra de Dios, meditarla y cumplirla: Dios le garantizó a Josué dos veces, que de hacer esto prosperaría en todas las cosas que emprendiera y que todo le saldría bien.  Si realmente queremos conquistar tendremos que tener muy presente la Palabra de Dios entendiendo que es nuestra norma de fe, nuestra guía, y nuestro mayor recurso.         

Amado hermano: Al igual que el pueblo de Israel, estas promesas están condicionadas a que  creamos, la respiremos, y  las procuremos.  Nuestra actitud será determinante en el desarrollo de nuestras metas, y nuestra fe nos llevará a conquistar todo lo que creamos.  Pero para ello tendremos que ser esforzados, valientes, obedientes, disciplinados, determinados y pacientes.  Dejemos atrás la vagancia y el desorden que no conduce a nada bueno y abracemos la Palabra de Dios con un cambio de mentalidad y de actitud. Durante lo que resta del año, congreguémonos fielmente, recibamos, leamos y meditemos en la palabra de Dios, seamos disciplinados y oremos permanentemente; dicho de otra manera concentrémonos en Dios y él cumplirá con su mano lo que ha dicho con su boca.  Abandonemos la mentalidad de conquistados y adoptemos la actitud de CONQUISTADORES. Estaremos luchando, peleando o batallando espiritualmente (en oración, alabanzas y adoraciòn) por nuestras familias, finanzas, salud, ministerios, etc. Todavía hay mucho por conquistar en lo personal, familiar, profesional, empresarial y ministerial; pero para hacerlo debemos creer a Dios, adoptar la actitud de conquistadores y avanzar en el propósito de Dios sin mirar atrás. A través de todas las edades han existido dos tipos de personas, familias o ministerios: a. Los Conquistadores: los que no son conquistados sino que logran dominar con la ayuda de Dios y b. Los Conquistados: los que han sido dominados por otros ya sea por debilidad, falta de fe, negligencia, rebelión o falta de visión. ¿a qué grupo pertenece usted? ¡Aló!  Has sido llamada(o) por Dios a la CONQUISTA y no aceptaremos nada menor a eso; por eso podemos decir como Nehemías (repita en voz alta conmigo)…El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos (conquistaremos)… Neh 2:20. 

Dios le bendiga.

Rev. Leonardo Bailey

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