El liderazgo

“Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de moisés desde la mañana hasta la tarde.  Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo y dijo: ¿qué es esto que haces tu con el pueblo? ¿Porqué te sientas tu solo, y todo el pueblo delante de ti desde la mañana hasta la tarde? Y Moisés le respondió a su suegro: porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.  Cuando tienen asunto vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro y declaró las ordenanzas de Dios y sus leyes.  Entonces el suegro de Moisés le dijo: no esta bien lo que haces.

Desfallecerás del todo, tu también este pueblo que esta contigo; porque el trabajo es pesado para ti no podrás hacerlo tu solo.  Oye ahora mi voz; yo te aconsejare y Dios estará contigo.  Esta tu por el pueblo delante de Dios y somete tú los asuntos de Dios y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes y muéstrale el camino por el que han de andar, y los que han de hacer.  Además escoge tu entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, que aborrezcan la avaricia y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas de cincuenta y de diez.  Ellos juzgaran al pueblo en todo tiempo; y todo asunto  grave lo traerán a ti, y ellos juzgaran todo asunto pequeño.  Así aliviaras la carga de sobre ti y la llevaran ellos contigo.  Si esto hicieres y Dios telo mandare, tu podrás sostenerte y también todo este pueblo ira e paz a su lugar.  Y oyó Moisés la vos de su suegro e hizo todo lo que le dijo.  Escogió Moisés varón de virtud entre todo Israel y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre cientos, sobre cincuenta y sobre diez.  Y ellos juzgaban todo asunto pequeño.” (Ex. 18:13-26).

“En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuraciones  de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos, eran desatendidas en la distribución diaria.  Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir  a las mesas.  Buscad pues hermanos, de entre vosotros  a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.  Y nosotros persistiremos en la oración y en e ministerio de la palabra.  Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás prosetito de Antioquia; a los cuales presentaron ante los apóstoles quienes orando les impusieron las manos,  y crecía la palabra del Señor,  y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén.  También muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.” (Hch. 6:1-7)

  • La Importancia del Líder: todo grupo organizado requiere de una dirección para su preservación y desarrollo.  Al igual que las naciones, organizaciones y empresas, el pueblo de Dios (tanto Israel como la iglesia) ha funcionado y funciona con la figura de un líder o un grupo de líderes.  Esta persona (el líder) aparece por causa dela necesidad del pueblo, es decir orientación, protección, defensa, etc.  Si estudiamos bien el libro de Éxodo observaremos que Moisés es llamado por Dios al liderazgo por causa de pueblos d Israel que estaba en esclavitud y opresión.  Para evitar el caos y la anarquía, todo grupo tendrá insisto la necesidad de un líder.  Ante la ausencia de este morirá cualquiera nación, pueblo, grupo o empresa.  De allí la importancia de orar a Dios siempre y darle gracias por nuestro lideres, ya que son un regalos de dios para nuestras vidas.
  • La Función de Líder: siempre debe servir (beneficiar) a los demás.  Tomar las decisiones que sean necesarias en el pro del grupo o pueblo que dirige.  Básicamente la función del líder es dirigir y enseñar a triunfar.  En la iglesia la función del líder es desarrollar la obra de Dios.  Cuando analizamos lo escrito al principio de esta nota; Moisés se sentaba delante del pueblo y juzgaba (tomaba decisiones).  El líder escogido por Dios tendrá su respaldo y aprobación. Sin embargo un solo hombre (o líder) no puede hacer la obra de Dios.  El pastor no puede trabajar (dirigir) el solo la iglesia del Señor porque se cansará y morirá.  Al principio del ministerio de Moisés, el trato de dirigir el pueblo de Israel el solo.

Sin embargo, Dios le envía a su suegro Jetro, que al observar la difícil faena, le da un consejo sabio.  Al ver como Moisés servía solo le dijo: no esta bien lo que haces (vs. 17).  Y luego le dice porque: a. Desfallecerás del todo tú, b. También desfallecerá el pueblo, c. El trabajo es demasiado pesado, d. Moisés no podía hacerlo solo.  El trabajo de un dolo hombre traerá un agotamiento físico, emocional y espiritual de cualquier hombre y esto a su ves lo puede enfermar o matar.  Al no poder rendirse el líder el pueblo comenzará a morir irremediablemente.  Mucha gente piensa que hacer la obra de Dios es una tarea insignificante, cómoda sencilla; no obstante Jetro, al pasar unos días observando el servicio de Moisés declaró que: “el trabajo es demasiado pesado” (vs. 18).  Muchas personas en el mundo piensan y dicen que el trabajo de un pastor es la cosa más fácil o ligera que hay para hacer, acusando a algunos siervos de Dios sino a todos, de vagos, haraganes o flojos.  Pero Jetro al ver a Moisés pastoreando se asustó y le dijo repito “el trabajo es demasiado pesado para ti, no podrás hacerlo tu solo”.  Y en este consejo estaba Dios hablando a Moisés y a todos los pastores. En el Nuevo Testamento  durante el inicio de la iglesia se presentaron algunos problemas que amenazaron con detener la obra de Dios: los griegos murmuraban contra lkos hebreos de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria (Hch. 6:1).  De aquí es donde los apóstoles aplican el consejo que Jetro diera a Moisés cientos de años atrás.  Jetro le dijo  Moisés: “escoge tu entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia y ponlos sobre el pueblo por jefes (lideres) de millares, de cincuenta y de diez. (Ex. 18:21).  Los apóstoles dijeron: “buscad, pues, hermanos, de entre vosotros… llenos del Espíritu Santo y de sabiduría a quienes encarguemos de este trabajo” (liderazgo) (Hch. 6:3).  Tanto con Moisés como con los apóstoles, estos lideres aparecen para lo indicado por Jetro: “así aliviar la carga de sobre ti y la llevaran ellos contigo”. (Ex. 18.22).  Estos hombres que aparecen como lideres vienen a formar un equipo, que trabajara subordinado al líder principal (Moisés o los apóstoles).  Todo líder necesita su equipo de trabajo que lo ayuden a alcanzar o desarrollar la visión dada por Dios.  En la vida de Moisés aparecen estos jueces para ayudarlo a decidir sobre todo asunto pequeño, mientras que traían todo asunto grave a Moisés (Ex. 18:22).  Con los apóstoles aparecen los diáconos para ayudar en la distribución (administración) de la iglesia,  para así permitir que los apóstoles persistieran en la oración y en el ministerio d la palabra (Hch. 6:4).  Cuando un pastor se puede concentrar en esto (la oración y el ministerio de la palabra) la iglesia crecerá y se multiplicará (Hch. 6:7).  Pero esto solo es posible con un equipo de trabajo (lideres) que crean en la visión y apoyen al pastor trabajando hombro a hombro.  Cuando un pastor no cuenta con el apoyo de un equipo de trabajo adecuado, le ocurrirá lo que a Moisés cuando le dijo a  Jehová: “no puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.  Y así lo haces conmigo, yo te ruego que me des muerte…”(Num. 11:14-15).  A lo que Dios le respondió: reúneme setenta varones de los ancianos de Israel… y yo descenderé y hablare allí contigo, y tomaré el espíritu que esta en ti,  y pondré en ellos; y llevaran contigo la carga del pueblo y no la llevarás tu solo” (Núm. 11:16-17).  Aquí observamos que Dios decide asignar a un grupo de setenta ancianos (líderes) para ayudar a Moisés a llevar la carga.  Dios le asigno un equipo de trabajo.

Conclusión: En cada iglesia Dios ha escogido un grupo de hombres y mujeres para formar un equipo de trabajo (líderes) y ayuden a llevar la carga del pastor.

Dios les bendiga.

Rev. Leonardo Bailey

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