El Poder de la Alabanza

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? …Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión;y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. …No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.  Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.  Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho.” (2 Cr. 20:1-25).

Alabanza: En el Antiguo Testamento los términos comúnmente utilizados para alabanza son: a. Halal: Cuya raíz significa hacer ruido, que originalmente estaba relacionado con las acciones y gestos corporales que acompañaban la alabanza y b. Zamar: que está relacionado con la música o el canto.  La alabanza a Dios es el acto de reconocer, proclamar y bendecir las virtudes, grandeza, belleza y gloria, tanto de él como de sus obras.  El que sea nuestro Dios, hace que sea natural que lo alabemos (Ef. 15:2).  Además, el propósito del pueblo de Dios es publicar sus alabanzas.  La alabanza sale de un corazón gozoso (1Cr. 16:35) y agradecido.  Ahora, analicemos el texto escrito al inicio:

  1. La Alabanza debe ser en todo tiempo: Algunos creyentes piensan erróneamente que la alabanza a Dios es solo cuando sienten alegría, gozo, paz o abundancia, condicionado así la alabanza a su estado de ánimo, o a sus emociones (sus sentimientos), manifestando así que la alabanza no es producto de la fe, sino de los favores o beneficios que Dios le ha otorgado (esto es un grave error).  El rey David dijo: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Sal. 34:1).  En el texto que nos ocupa en el día de hoy, observamos al rey Josafat enfrentando a alguno de sus enemigos, como lo son: a. Los moabitas, y b. Los amonitas.  Estos enemigos se levantaron contra Josafat y Judá para destruirlos.  De manera que los moradores de Judá junto a su rey estaban en un tiempo de guerra.  ¿Cuál fue la actitud de Josafat? 1. Humillo su rostro para consultar a Jehová (buscó la dirección de Dios), 2. Hizo proclamar ayuno a toda Judá; 3. Pidió socorro a Jehová (clamó a Dios, esto es que usó el recurso de la oración) y 4. Adoraron a Jehová (2:Cr. 20:18).  Todas estas acciones combinadas produjeron una respuesta de Dios por medio de un levita llamado Jahaziel el cual les dijo: “Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.”(2 Cr. 20:15).  Esta palabra genera fe y confianza en el corazón del rey Josafat y toda Judá de forma tal que no solo oraron y adoraron, sino que también alabaron a Dios.  observe que aunque estaban en tiempo y estado de guerra, amenazados por sus enemigos, esto no impidió que ellos alabaran a Dios.  De aquí podemos aprender que ni nuestros enemigos, ni nuestros problemas, ni nuestros temores, deben impedir la alabanza a Dios en nuestras vidas, o dicho de otra forma, nuestra alabanza a Dios debe ser en todo tiempo: En el tiempo de salud o enfermedad, en la tristeza o en el gozo, en la abundancia o en la escasez, en la guerra o en la paz, en compañía o en la soledad, etc.  debemos alabar a Dios siempre, o en todo tiempo (Amén). 

  2. La Alabanza debe ser con fuerte y alta voz:  No podemos ni debemos dejar nuestra responsabilidad de alabar a Dios (porque eso es lo que es, una responsabilidad en el creyente) a los instrumentos musicales.  Para eso Dios nos dio voz, para alabarle.  En nuestro relato la Biblia dice que: “Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz.”(2 Cr. 20:19).  El Salmo 149:6 dice: “Exalten a Dios con sus gargantas”.  La alabanza en fuerte y alta voz tiene como fin: a. Glorificar a Dios que está en los cielos; b. Testificar de nuestra fe, amor y gratitud a Dios; y c. Acallar las voces de incredulidad, duda, miedo o desánimo.  Durante los días de Esdras cuando se colocaban los cimientos del templo, la Biblia dice que: “…pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel.  Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.  Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.”(Esd. 3:10-13).

  3. La Alabanza a Dios cambia las circunstancias: Aunque Josafat y toda Judá al principio estaban en desventaja, por enfrentar a enemigos con un ejercito innumerable (superior); esto cambió cuando comenzaron a alabar a Dios.  La Biblia dice: “Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.” (2 Cr. 20:21-22).  En otras palabras, las circunstancias cambiaron a favor de Judá.  Cuando usted comience a alabar a Dios con fe y de todo su corazón, las cosas cambiaran favorablemente en su vida.

  4. La Alabanza Prospera: Luego de que se mataron entre ellos mismos (me refiero a los enemigos de Judá), la Biblia dice que: “…miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.  Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho.”(2Cr. 20: 24-25). Ni Josafat, ni el pueblo cuando empezaron a alabar a Dios esperaban esto, pero Dios les dio un gran botín, los prosperó.

Amado Hermano:  Esta enseñanza nos demuestra como y porque alabar a nuestro Dios.  Desde que Jesús ascendió al cielo, la Biblia dice que: “sus discípulos después de haberle adorado volvieron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios.” (Lc. 24:52).  El escritor a los Hebreos dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”(Heb. 13:15). La alabanza a Dios nos llevará a vencer enemigos, superar obstáculos, derribar muros y nos prosperará.  Pero, alabemos a Dios con fe: haciendo ruido (en alta y fuerte voz), incluyendo gestos corporales (levantar las manos), y sobre todo hagámoslo para Dios.  Porque entonces veremos el poder de la alabanza. 

Dios le bendiga.

Rev. Leonardo Bailey

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