Enseñanzas Pastorales

[expand title=”Leer Más”]

1 Corintios 13:2 “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.
Estas palabras de Pablo son muy claras y contundentes. Sin amor lo más preciado del hombre se reduce a nada; sus más grandes logros se convierten en cero. Aún los dones, que son tan vitales para la iglesia, no valen nada, si no están condimentados con el amor. Si el amor no media en el uso de los dones, éstos vienen a ser menos que nada. Tener dones y no tener amor es no tener nada.
El capítulo del amor, como bien es llamado 1 Corintios 13, si nos fijamos bien, está, entre los capítulos 12 y 14; estableciendo como el puente entre las cosas espirituales: Dones – Amor – Servicio.
El capítulo 13 protege del peligro de hacer de estos dones el supremo objetivo de la vida, algo que pertenece al amor personificado en el Señor Jesucristo. Los primeros versículos realmente suplen una descripción de Cristo y “un camino más excelente” presentando en 1 Corintios 12:31b “Mas yo os muestro un camino fuera de toda medida“.
La frase traducida por “más excelente” en la versión Reina Valera de 1960 no lleva el impacto señalado en el texto original. “Fuera de toda medida” es mejor. Esa frase es usada el menos cuatro veces por Pablo (Kath juperbolain): Leer Romanos 7:13; 1 Corintios 12:31; 2 Corintios 1:8; Gálatas 1:13.
¿Cuál es el camino “fuera de toda medida” que Pablo anhelaba mostrar a los corintios y que el Señor anhela mostrarnos a nosotros? ¡Es al amor! ¡Es el mayor (13:13c)!
En todo este capítulo el apóstol habla de la clase más alta del amor, el tipo divino llamada ágape. Aparece esta palabra seis veces en el capítulo, trata de ese amor.
Aquí está la vida verdaderamente espiritual, una vida controlada por el Espíritu de Dios, siendo la evidencia el fruto del Espíritu, no los dones del Espíritu. El apóstol emplea el primero y más completo fruto del amor como la norma.
El fruto aparece en Gálatas 5:22-23 “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
El amor se encuentra primero en la lista. Se puede ver claramente que cuando el amor de Dios realmente controla mi vida habrá también gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, y lo demás del fruto.

[/expand]


El Poder de la Oración

Oración: Comunicación con Dios.
Desde la creación del hombre, hasta hoy, Dios ha querido y quiere comunicarse con el hombre. Para hacerlo Él (Dios) ha utilizado diferentes medios o formas. Lo ha hecho por medio de su palabra, por profetas, sueños, visiones, ángeles, etc. Sin embargo, cuando es el hombre el que trata de comunicarse con su hacedor (Dios), solo lo puede lograr mediante la oración que es el único medio por el cual Dios nos permite dirigirnos a Él. Entonces, orar es hablar con Dios. Cuando alguna persona lee la Biblia, Dios esta conversando con esa persona; pero cuando alguna persona ora, es esta (la persona) la que conversa con Dios. Es importante el observar que la oración siempre debe ser dirigida a Dios. No debemos orar a ningún santo o ángel, o virgen, solo a Dios. Cuando se pretende pedir u orar a cualquier persona o cosa fuera de Dios se comete pecado.

[expand title=”Leer Más”]

Ahora veamos:
I-Requisitos para la oración: 1. Fe. Nadie podré acercarse a Dios sin fe. Para hablar con un Dios que nuestros ojos (físicos) no ven, ni nuestros oídos (físicos) oyen necesitamos fe, (que es creer en él, aún cuando no lo podemos ver, oír o tocar). La Biblia dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6). Jesús señaló que: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá”. (S.Mr. 11:24). 2. Ser justo. Todos los hombres somos pecadores, y esto (el pecado) nos impide el libre acceso a Dios. Solo cuando el hombre nace de nuevo y vive para Jesucristo; es contado como justo delante de Dios, pues es él (Jesús) el que nos justifica (nos hace justos delante de Dios). El término justo es equivalente a santo (apartado o separado para Dios), temeroso de Dios. El pecador se puede acercar a Dios mediante la oración de arrepentimiento. (Jn. 3:10). Pero sin arrepentimiento previo no hay comunión o comunicación con Dios. En Juan 9:31 leemos: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”. Note usted la condición para que Dios escuche al hombre según este versículo: a. Ser temeroso de Dios (santo, justo), b. hacer su voluntad. El rey David escribió: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias”. (Sal. 34: 17). El versículo 15 del mismo capitulo dice: “Los ojos de Jehová están sobre la los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos”. Siempre observaremos que en la Biblia la oración o el clamor tienen que ver con los justos, nunca con los impíos o pecadores. La oración es para los justos (santos) amen. 3. Perseverancia. No siempre que el justo ora, recibe respuesta inmediata al parecer es todo lo contrario. La oración debe ser paciente e insistente. Tenemos que recordar que Dios es Soberano (en otras palabras hace lo que quiere, cuando quiere, donde quiere y con quien quiere). Todas aquellas oraciones que no han obtenido respuestas, serán respondidas por Dios en el “tiempote Dios”. Solo no dude e insista que Dios responderá, el dijo: “clama a mi, que yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jer.33:3). Si Dios no ha respondido aún a tu oración; persevera.

II- Resultado de la Oración: La oración no solo es un medio, mediante el cual, el hombre se comunica con Dios. La oración es el arma más poderosa que Dios ha puesto en manos de su iglesia. Porque: a. Dios responde a la oración: El (Dios) se compromete a responder cuando se clame (pida) con fe no dudando nada. Toda oración de los justos, Dios lo escucha y lo responde. También debo añadir que la misma (oración) debe ser conforme a su voluntad. Usted no debe orar para hacer o recibir algo que va contra la Palabra de Dios. Debemos pedir bien, es decir conforme a su voluntad (Palabra). La Biblia dice: “Pedís y no recibís, porque pedís mal”… (Stg. 4:3). Muchas veces nos ocurre esto, pedimos mal. b. La oración cambia las cosas: Muchas son las veces que observamos en la Biblia que la oración ha cambiado las cosas: en la vida de Abraham, Lot, Jacob, Moisés, Sansón, Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías, etc. Su oración puede cambiar las cosas en su vida, familia, trabajo, ministerio, iglesia, nación y aún en el mundo. (la oración es más poderosa que cualquier arma creada por el hombre). La Palabra de Dios dice que: “…La oración eficaz del justo puede mucho”. (Stg. 5:16). Veamos un ejemplo: Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses y otra ves oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”. (Stg. 5:17-18). Observe usted que la clave del profeta Elías para impedir y luego permitir fue s oración ferviente. Cuando un cristiano o una iglesia ora fervientemente puede lograr cualquier cosa. El mismo Dios de Elías es nuestro Dios también; el mismo Dios que respondió a Elías es El mismo Dios que nos responde a nosotros también. Pero ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué Elías vio grandes milagros y nosotros no vemos nada? Insisto, es por la oración ferviente. La oración cambia cosas, y la iglesia del Señor puede cambiar las cosas en un país, mediante el poder de la oración a Dios.

III- Formas de Oración: puede ser: 1. Personal, 2. Familiar, 3. Congregacional, 4. Nacional.
1. Oración Personal: es la forma más íntima de comunión entre el hombre y Dios. La oración entre Dios, y yo y punto, nadie más. El Señor Jesús se refirió a esta oración cuando dijo: “Mas tu cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que esta en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (Mt. 6:6) Todo cristiano verdadero debe desarrollar la oración personal. 2. Oración Familiar: la palabra “familiar” puede ser entre esposos, hermanos, padres con los hijos, abuelos con su nieto, etc. todas las peticiones giran en pro de la familia. Por ejemplo: Unidad, protección, provisión, sanidad, etc. Generalmente la familia que práctica la oración es unida y vive en victoria. 3. Oración Congregacional: es la oración de la iglesia, de la congregación. Una cosa es la oración personal, o familiar, y otra es la congregacional. Cuando los cristianos se reúnen para participar de la oración, se desarrolla y fortalece la comunión y el amor entre los creyentes. Aprendemos a suplicar y llorar por las necesidades de nuestros hermanos y participamos de sus problemas, pruebas o aflicciones. Todo cristiano debe tener una oración personal y también debe participar de la oración congregacional. La Biblia enseña que esta práctica se desarrolla en la iglesia apostólica, cuando dice: “y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Hch. 2:42. Antes de continuar quisiera señalar que tanto la oración familiar como la congregacional y la nacional se debe realizar: a. en armonía, b. en unidad. Algunos cristianos modernos (de hoy) piensan que ellos no necesitan orar juntos a otros hermanos y hasta menosprecia los cultos de oración, privándose de la gran bendición que Diosa nos da de orar unos con otros, y unos por otros. (Que tristeza) son cristianos egoístas oran solos o por sus familiares solamente. 4. Oración Nacional: implica la participación de toda la mayoría de la nación. La podemos observar en el libro de Jonás 3:1-10 Todo un pueblo o nación (Nínive) se dispuso a buscar a Dios y el respondió. Cuando pedimos por nosotros mismos delante de Dios a eso le llamamos oración o petición y cuando pedimos por otros le llamamos intercesión o clamor a Dios. Nuestra oración puede ser: a. en voz alta (Hch. 4:24), b. en voz baja (I Sam. 1:3) c. en el corazón o mentalmente (I Sam. 1:13) d. cantando himnos (Hch. 16:25). También puede ser: a. de rodillas (la mejor de las formas ya que demuestra humillación y rendimiento total, b. de pie, c. sentados, d. acostados (solo cuando alguna enfermedad impida cualquiera de las otras posiciones. (Por causa del espacio no puedo desarrollar estas formas de oración.

Conclusión: Este y todos los demás escritos sobre la oración, buscan inspirar y orientar a todo cristiano a una vida más profunda de oración. La oración no es una alternativa en la vida del creyente sino una urgente necesidad. El Señor ordenó y no pidió sino que ordenó: “Velad y orad” (Mr. 14:38). Necesitamos todos fortalecer el altar (oración) en nuestros hogares y en la iglesia. Dios nos esta llamando a una vida más consagrada de oración; no seas mas indiferente.[/expand]


El Poder de la Oración II Parte

“ Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser visto por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores; entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos. No os hagáis pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que le pidáis. Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestro deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. (Mt. 6:5-13).

[expand title=”Leer Más”]

Continuando con la enseñanza sobre el poder de la oración, hoy, analizaremos las indicaciones del Señor Jesús sobre el tema. Cabe la pena destacar la importancia que tiene este tema (la oración) para el Señor. Al observar el tiempo dedicado a él, en las Sagradas Escrituras. El Señor Jesús invita a sus discípulos a orar una y otra vez; y no solo esto sino que les da ejemplo con su propia vida. Jesús fue un hombre poderoso. Jesús fue un hombre de oración. Ahora analicemos lo escrito: El evangelio según San Lucas, capítulo 11 registra la misma enseñanza sobre la oración: La oración: Se da mientras que Jesús está orando en un lugar. Sus discípulos lo observan y llegan a tener el anhelo de saber orar. Uno de ellos le suplica. Señor enséñanos a orar, como también Juan enseño a sus discípulos. (Lc. 11:1). Notemos lo siguiente: 1. La oración es algo que se aprende: nadie nace sabiendo orar. 2. Todos los hombres de Dios oran y enseñan la oración a sus discípulos: Juan el más grande profeta que existió sobre esta tierra le enseñaba a sus discípulos (alumnos o seguidores) la oración. La pregunta es ¿por qué lo haría? Sin duda alguna les mostró a sus seguidores la fuente de poder: la oración eficaz. 3. La oración es para todos: No solo era para Juan el bautista, o para el Señor Jesús, o para los líderes solamente; también es para todos los discípulos (cristianos). Quisiera que usted atendiera a los siguientes aspectos:
I. La forma de la oración: debe ser no fingida, es decir con toda sinceridad delante de Dios y no para los hombres. El Señor dijo: “Y cuando ores no seas como los hipócritas”. (Mt. 6:5). Aunque es duro de aceptar a veces nuestra oración esta llena de hipocresía, superficial, ficticia, sin sentido, indiferente; no busca impresionar a Dios, sino a los hombres. Es un tipo de oración llena de orgullo y egocéntrica, busca realzar a la persona que ora; ni siquiera espera ningún tipo de respuesta, solo el reconocimiento de los demás. Cuando la oración es eficaz, con fe; entonces es sincera, sale de lo profundo del corazón, es genuina. Este tipo de oración es personal, por eso el Señor dijó: “Mas tú cuando ores en tu aposento y cerrada la puerta, ora…”. (Mt. 6:6). Aprendamos a orar para ser vistos por Dios y no por los hombres y oremos con sinceridad de corazón. También tengo que añadir, que orar no es rezar; Dios se aburre de la repeticiones , su oración debe salir de su corazón y no producto de algo que alguien escribió o invento no rece, ore.
II. La oración es al Padre: “…Y cerrada la puerta ora a tu Padre que está en secreto…”. (Mt. 6:6). También dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el hijo”.. (Jn. 14:13). Y también dice: “De cierto, de cierto os digo, que todo cuando pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”. (Jn. 16:23). Es muy importante que veamos que en cada uno de los diferentes textos escritos anteriormente; señalan, afirman y ordenan que toda nuestra oración debe ser dirigida al Padre. No dice que debamos pedir a un santo, virgen o ángel; pero tampoco dice que hay que pedir al Hijo (Jesús) o al Espíritu Santo. El Señor Jesús lo dijo por lo menos tres veces: nuestra oración debe se a Dios Padre. Yo se muy bien que a veces en nuestras congregaciones se pide a Jesús o al Espíritu Santo; no obstante tengo que aclarar, que es una forma incorrecta de oración. Cuando usted analiza los diferentes tipos de oración que hay en la biblia todos fueron elevados a Dios Padre. Ni una sola vez nadie oró a Jesús y mucho menos al Espíritu Santo. Tal vez, mientras usted lee, esta enseñanza choca con su forma de orar y Gloria a Dios por eso. Tenemos que salir de nuestro error y dirigir nuestra oración al Padre. No olvidemos que la biblia dice: “Pedís y no recibís, porque pedís mal…”. (Stg. 4:3). En la Palabra e Dios aparece claramente el orden en la oración: 1. Debe ser al Padre, 2. En el nombre del Hijo, 3. El Espíritu Santo hace la obra. No debe insistir, no ore mas al Espíritu Santo; ore al Padre en el nombre de Jesús. Muchas persona están confundidas en este aspecto, por estar leyendo libros de predicadores famosos, ignorando lo que está escrito en las Sagradas escritura. En la oración del Padre nuestro, que es una oración modelo (y no para que la estemos repitiendo como papagayos), el Señor nos indica y ordena que: nuestra oración es al Padre. Quiero repetir que toda lo que pida lo haga a Dios Padre en el nombre del Hijo, y será hecho.
III. Elementos en la oración: Toda oración deberá contar con los siguientes elementos: 1. Adoración y Humillación: es tener la capacidad para saber poner a Dios donde él está y siempre debe estar (sobre nosotros, en el cielo); y ubicarnos donde nosotros debemos estar. Es rendirse totalmente a él, y manifestar nuestro amor, necesidad y dependencia total de él. Hoy en día, muchos cristianos oran con irreverencia, hablan con Dios como si lo estuviesen haciendo con su criado le reclaman y ordenan cosas, como ignorando su señorío, majestad y grandeza. Es bueno, que nuestra oración, tomemos un buen tiempo para adorar y humillarnos delante de nuestro Rey. El Señor dijó: “Mas la hora viene, ya ahora es cuando los verdaderos adoran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Jn. 4:23). En la oración del Padre nuestro vemos la humillación que el señor quiere cuando dijo: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Lc. 11:2) 2. Acción de Gracias: “…antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando gracias por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Ef. 5:18-20). También dice la biblia: “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios. En toda oración y ruego, con acción de gracias. (Fil. 4:6). Es muy importante saber que al acercarnos a Dios lo debemos hacer con acción de gracias por todas las cosas. 3. Confesión: dado el hecho de que todos os días cometemos pecados, al acercarnos a Dios, debemos pedir perdón por todos nuestros pecados. El Señor Jesús enseñó en la oración del Padre nuestro que esto es importante cuando declaró: “Y, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”. (Lc. 11:4). Cuando oramos debemos pedir perdón y perdonar también. Muchas personas oran con rencor, resentimiento, amargura y odio en su corazón; estas cosas impiden que nuestra oración sea agradable y llegue ante la presencia de Dios, porque el señor dijo: “Porque si perdonáis a los hombre sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. (Mt. 6: 14-15). Entonces antes de pedir perdón con sinceridad de corazón y perdona. A este acto de pedir perdón a Dios en la oración se le conoce también como “Limpieza espiritual”. En sus oraciones pida que la sangre de Jesús limpie y lave todo su ser. 4. Petición: es la necesidad personal de cada uno. En la oración de Padre nuestro aparece cuando dice: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. (Mt. 6:11). Siempre tendremos una necesidad personal que debemos presentar en su momento durante la oración. 5. Intercesión: es la petición por los demás. Nunca debemos olvidar que cuando estamos delante de Dios tenemos la oportunidad de clamar por aquellos que no pueden. Este tipo de oración lo vemos con el Padre de la fe: Abraham, cuando intercedió para que Dios no destruyese a Sodoma. (Gn. 18:16-33). Fue una oración poderosa.
Conclusión: Para que la oración sea poderosa, debe realizarse en orden. Oremos al Padre, en el nombre del Hijo, en unidad, fe, perseverancia, dedicación, con acción de gracias, adoración, humillación, confesión, petición e intercesión; entonces Dios responderá ya que dice en su palabra: “Clama a mi, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jer. 33:3). La condición para recibir respuestas de Dios, es que clamemos con fe. Por eso Dios ha llamado a su iglesia a la oración, para respondernos y mostrarnos cosas desconocidas.
Dios les bendiga.[/expand]


El Ayuno.

“Proclamad ayuno, convocad a asamblea,; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová nuestro Dios, y clamad a Jehová.” Jl. 1:12
Por ser el ayuno una práctica de fe enseñada en la Biblia tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento y muy utilizada tanto por el pueblo como los hombres de Dios; hoy, le dedicaremos tiempo para proporcionar algunas informaciones y consejos prácticos para toda la iglesia.

I- Qué es el ayuno: Básicamente es la abstinencia de alimentos y de placer, con el fin de buscar el rostro de Dios para obtener algún beneficio. Todo ayuno debe tener un propósito especifico. Por Ejemplo: La Biblia enseña que David ayunó para que no muriera su hijo “ Sam. 12: 16; Ester ayunó por gracia de Dios y por su pueblo. Est. 4:16; el pueblo de Ninive ayunó para evitar el juicio de Dios sobre ellos, Jon. 3:5; El Señor ayunó para iniciar su ministerio y escoger a los apóstoles Mt. 4:2.

[expand title=”Leer Más”]

II- Elementos del ayuno:
a. La Oración: El ayuno no es pasar hambre, por eso debe estar acompañado de la Oración constante, que demuestra humillación y total dependencia de Dios. Jonás 3:7-8.
b. La Alabanza: Aunque cuando ayunamos afligimos nuestra carne, Dios siempre es digno de gloria, honra y alabanza. Cuando alabamos o adoramos a Dios, lo ponemos a Él donde debe estar reconociendo su grandeza, misericordia y poder, y nos ubicamos donde debemos estar, humillados delante de El. “ Cr. 20:3-8
c. La Palabra de Dios: Mt. 4:4. Tiene que haber un tiempo para la reflexión y la meditación en la Palabra de Dios. Al hacerlo fortaleceremos nuestro espíritu y ejercitaremos la fe. La Palabra de Dios es muy poderosa por ella fueron hechos los cielos, la tierra y todo lo que en el mundo hay. El hombre necesita alimentarse de ella y ¿qué mejor ocasión la del ayuno?
III- Formas de Ayuno: Se puede decir que hay varia formas de ayuno.
1. El Ayuno personal o privado: Este es el ayuno individual que el creyente celebra solo ante Dios. Ejemplos: Moisés, Elías, Daniel, Jesús, etc.
2. Ayuno de liderazgo: Este ayuno es celebrado por los líderes de una nación o la iglesia. Ej.: los profetas, maestros de Antioquia. Hch. 13:1-2
3. Ayuno Público: Este ayuno es convocado y programado por los líderes e involucran a todos los que están bajo la autoridad de los convocantes. Es público por cuanto es anunciado públicamente y realizado con el conocimiento general de la gente. Puede ser:
a. Congregacional: Cuando toda la iglesia local ayuna. Ej.: La Iglesia de Antioquia e Iglesias de Asia Menor.
b. Nacional: Cuando es toda la nación la llamada a ayunar. Ej.: Ester y Ninive.

III- Tipos de Ayuno: La abstinencia puede ser total o parcial. La Biblia presenta tres tipos de ayuno de acuerdo a la ingesta o no de alimentos.
1. Ayuno Total: es cuando el que ayuna no ingiere absolutamente nada. La Biblia presenta casos como:
a. Moisés: “Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua” Dt 9:9
b. Elías: “Se levantó pues, y comió y bebió; fortalecido por aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Orbe, el monte de Dios” I Reyes 19:8
c. Ester: Ve y reúne a todos los judíos que se hayan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente” Ester 4:16
d. Ninive: “E hizo proclamar y anunciar en Ninive, por mandato del rey y de sus grandes diciendo: hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no sé les de alimento, y clamen a Dios fuertemente y conviértanse cada uno de su mal camino… (Jonás 3:7-8)
e. Pablo: “Donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió, (Hch. 9:9).
Es muy importante para mi el recomendar que nadie entre en este tipo de ayuno mas día, si Dios no lo llama expresamente. En realidad este ayuno por un periodo prolongado es un milagro de Dios. El ser humano después de tres días sin ingerir agua, puede sufrir trastornos severos de salud; y después de cinco días hace peligrar su vida.
2. Ayuno Natural: Es cuando el que ayuna se abstiene de todo alimento pero ingiere agua. Algunos concluyen que este fue el ayuno de Jesús, por cuanto al cabo de cuarenta días la Biblia dice que tuvo hambre, pero no se menciona a la sed. (Mt. 4:2). Aunque el agua no es nutriente, esta científicamente demostrado que una persona puede vivir varias semanas tomando exclusivamente. Recomiendo a todo cristiano que haga un ayuno natural de tres días por lo menos una vez al año; sobre todo cuando lo convoca la iglesia. Aproveche.
3. Ayuno Parcial: Es cuando el que ayuna se abstiene de ciertos tipos de alimentos, o ayuna determinadas comidas, por Ej.a.Abstenerse del desayuno y el almuerzo,se participa de la cena o una comida muy liviana, por un periodo determinado de tiempo (una semana, mes, etc.). b.Ayunar carnes y manjares:Los ejemplos clásicos de la Biblia son los ayunos de Daniel. “En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entro en mi boca carne, ni vino, ni e ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas (Daniel 10:2-3). Un ayuno parcial saludable y eficaz en el plano espiritual, consiste en ingerir solamente frutas , legumbres, vegetales y agua por un periodo de por lo menos tres semanas.

IV- Periodos de Ayuno: El tiempo de ayuno puede dividirse: Pre-ayuno y Pos-ayuno.
1. El Pre-ayuno: Es un periodo de preparación física, emocional, mental, familiar y espiritual para el ayuno.
2. El Post-ayuno: El periodo que continua inmediatamente después de la conclusión del ayuno. Cuando el ayuno es largo, después de varios días se pierde el apetito, pero luego retorna. Cuando el ayuno es corto (menos de 7 días) el apetito se mantiene. Aunque el ayuno sea de un día, no lo interrumpa abruptamente. Lo mejor es tomar jugo de frutas (naturales) a temperatura ambiente, o uvas. Usted debe orar antes para entregar el ayuno. El ayuno produce efectos poderosos en lo espiritual. Todos los ayunos que observamos en la Biblia tienen el respaldo y la respuesta de Dios, salvo en dos casos:
a. Cuando David ayunaba para que no muriera su hijo por causa de su adulterio (2Sam. 12:16).
b. Cuando lo hacía el fariseo (Lc. 18:12). Y no recibieron respuestas por causa de su pecado.
Conclusión: Lo ultimo que diré es que el ayunar debe ser un acto voluntario, es decir, que la persona que participa no puede ni debe ser obligado por nada ni nadie, pero no olidemos que Dios dijo…Yo honrare a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco (1 Sam. 2:30)
Dios les bendiga.

[/expand]


Las Ofrendas.

Ofrenda: 1. Don que se dedica a Dios o a los santos en muestra de gratitud o amor.
2. Ofrendar es presentar un sacrificio o una dádiva como un acto de adoración.

I-Al igual que el diezmo la ofrenda es un acto de fe: la primera vez que se observa este acto en la Biblia se encuentra en Génesis 4:3 donde dice: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.” En el versículo siguiente también dice: “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.”
Ahora notemos lo siguiente: a. Caín era un agricultor, b. Abel era ganadero (Pastor), c. Cada uno se presentó delante de Dios con lo que tenía y d. La ofrenda fue a Jehová.

[expand title=”Leer Más”]

Aunque hasta aquí. No hay una orden expresa en la Biblia sobre la necesidad de ofrendar, ellos, Caín y Abel decidieron hacerlo sencillamente como un acto de fe, y cuando se tiene fe, no se necesita ordenes para dar a Dios. Aquí también aprendemos que cada uno debe honrar a Dios con lo que posee según Dios le haya prosperado.

II- Al igual que el diezmo la ofrenda es un acto de agradecimiento: Sin duda alguna los dos hermanos (Caín y Abel), se presentaron delante de Dios con sus ofrendas para dar gracias al Señor por todo lo que habían recibido.

III- Dios se reserva el derecho de recibir o no nuestra ofrenda: La palabra de Dios señala: “Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miro con agrado a Caín y a la ofrenda suya.” (Gn. 4:4-5).
Analicemos lo siguiente: 1. Antes de mirar a la ofrenda Dios mira a la persona. (Lea otra ves Gn. 4:4-5 y usted vera que Dios miró primero a Caín y Abel y después a sus ofrendas).
2. Dios no recibe cualquier ofrenda. Al igual que Caín muchas personas creen que “dando algo” es suficiente para que Dios se agrade y reciba cualquier cosa.
3. ¿Porqué Dios miró con agrado a Abel y a su ofrenda y no miró con agrado a Caín y a su ofrenda? A. Porque había una diferencia en los carácteres de los oferentes. Caín era malvado y carnal; por lo tanto su sacrificio era simplemente una ofrenda vana. Dios no veía con agrado la actitud de su persona y por ello no miró con agrado su ofrenda. Pero Abel era recto y santo (Jesús lo llamó a Abel justo en Mt. 23:35); su corazón era recto y piadosa su vida. Dios le miró con agrado como a hombre santo y por lo tanto a su ofrenda como a santa ofrenda. ¿Cómo Dios te mira y a tus ofrendas? B. Por las cualidades de las ofrendas. Caín sencillamente ofreció del fruto de la tierra, lo primero que le vino de la mano, mostrando gran indiferencia hacia Dios. Sin embargo, Abel tomó empeño para escoger su ofrenda. Veamos: no lo defectuoso, no lo mezquino, no lo desecho, sino lo primogénito de sus ovejas (lo mejor que tenía) y de lo más gordo de ellas (lo mejor de lo mejor). Es triste tener que señalar que a la hora de la ofrenda, muchas veces actuamos como Caín dando cualquier. Muy pocos a la hora de la ofrenda, tienen la actitud de Abel y buscan lo mejor o lo más gordo (entre sus billetes). Dios antes de mirar nuestra ofrenda nos ve a nosotros. (Mira nuestro corazón). Además, hay una mala práctica en algunos cristianos (ya sea por ignorancia o por malas mañas), me refiero a aquellos que sienten que si diezman ya no tienen que ofrendar y viceversa (o al revéz). Yo quisiera dejar bien claro en su mente que: Una cosa es su diezmo y otra su ofrenda. Todo cristiano que ama a Dios tiene que aprender a diezmar y también a ofrendar. C. La gran diferencia fue que Abel ofreció con fe; Caín no.

IV- Dios esta delante de las ofrendas: Las ofrendas no pasaron inadvertidas por Dios; todo lo contrario, Dios las atendió recibiendo una y rechazando a la otra. En el evangelio de según San Marcos cap. 14: 41-44, el escritor sagrado hace mención de la ofrenda de la viuda. Observe usted que el versículo 41 dice que: 1. Jesús estaba sentado delante del arca de la ofrenda. 2. Él, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca. 3. También sabía que los ricos echaban mucho y 4. Vio la ofrenda de una viuda pobre. Lo único que impactó a nuestro Señor Jesucristo en esta tierra fue la fe del hombre.(Lea Mat.8:10). En esta ocasión, Jesús es impactado por una ofrenda de una viuda. ¿Por qué? Porque era una ofrenda de fe. No le impactó la cantidad pues ella (la viuda) fue la que menos dio humanamente hablando. Lo que produjo el agrado fue la calidad de la ofrenda. Él dijo: “De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta en su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.” (Mr. 12:44). Dios no quiere nuestras sobras, Dios quiere lo mejor de nosotros.

V- Recompensa: Al ofrendar a Dios, demostramos al Señor nuestra fe, agradecimiento, amor y obediencia. Pero usted no le está haciendo un favor a Dios, ya que al ofrendar, la primera persona en ser bendecida es usted misma, ya que Dios recompensa nuestra fe expresada a través de las ofrendas.
La Biblia dice: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando dará en vuestro regazo; porque con la misa medida que medís, os volverán a medir.” (Lc.6:38).
La viuda antes señalada recibió su recompensa y por eso se habla de ella hoy en todo el mundo. Abel también recibió su recompensa. Porque aún después de muerto, el Señor Jesús se refirió a el como “el justo Abel”. La Biblia dice de él que: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo”…(Heb. 11:4).
La recompensa va a depender de la forma en que usted ofrende, la Biblia dice: “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” (II Co. 9:6). Observe que a la generosidad (ofrenda) del creyente se le llama siembra; ya que para Dios su ofrenda no es solo una dádiva sino una inversión. Veamos este ejemplo en el aspecto natural: Si una persona que se dedica a la agricultura, decide sembrar algún fruto y para hacerlo solo usa una semilla, las probabilidades de recibir muchos frutos son escasas; pero si siembra muchas semillas, sin duda recibirá abundantes frutos por causa de su siembra abundante. Este ejemplo natural se aplica también en el ámbito espiritual, por eso hay que ser desprendido y amplio a la hora de ofrendar (sembrar), por que en esa misma medida también recibiremos.
Ahora bien, es muy importante no solo lo que ofrecemos sino la forma en que lo hacemos, la palabra dice: “Cada uno de cómo propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, por que Dios ama al dador alegre.” (II Co. 9:7). Nuestra motivación al dar no debe ser el interés mezquino. La forma correcta de dar es por amor y agradecimiento a Dios; no por lo que Dios me puede dar (recompensa); lamentablemente hoy, hay muchos cristianos ofrendando a Dios con la única motivación de la recompensa del Señor, esto es un grave error. Tampoco debemos ofrendar con tristeza o amargura, como con un dolor en el corazón por lo que estamos dando. Dios espera que lo que hagamos o demos para El, lo hagamos con alegría, con todo nuestro corazón y con desprendimiento. Cuando usted le de ofrenda a Dios, hágalo con una gran sonrisa teniendo en cuenta que es un verdadero privilegio hacerlo para el Señor.

Conclusión: Dios espera de nosotros la excelencia en todo. Ya basta de ofrendas mediocres y mezquinas. Ofrezcamos a Dios con excelencia. Tenga bien claro que usted no ofrenda para la iglesia, el pastor, ni para nadie, sino solo para Dios. No obstante quiero invitarles a imitar a Abel, de tal manera que Dios te vea primero a ti y después a tu ofrenda. Una de las cosas que impide la bendición en nuestras vidas son “las ofrendas vanas” que, Dios no recibe ni acepta. Dios quiere las ofrendas de corazón porque “porque donde esta vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Lc. 12:34). Aunque no creo en predicadores que solo saben hablar de prosperidad, no puedo ignorar que nuestro Dios nos bendice y nos prospera, por lo que tampoco debo evitar enseñar al pueblo de Dios para que aprenda y salga de la ruina, deuda, escacez, miseria y fracaso mediante la fe manifestada en las obras (diezmos y ofrendas) y alcance bendición. La falsa doctrina de la superprosperidad enseña que al dar a Dios recibiremos cien o mil veces más, o que podemos comprar las bendiciones de Dios, disfrazadas de pactos que en realidad es una forma de engañarnos y tratar de engañar al Señor, inculcando una motivacion equivoca y ambiciosa en el corazón del ser humano; ya que la Biblia enseña que debemos ofrendar a Dios pero por: Fe, amor, agradecimiento, apoyo a su obra y por obediencia. Evitemos caer en la falsa doctrina de la inversion bancaria, es decir que le doy a Dios para que Dios me de mas y ofrendemos a Dios con alegría, de corazón, como lo hizo Abel y Dios se agradará de nosotros, poruqe antes de mirar la ofrenda, Dios mira al corazón.
Dios les bendiga.

[/expand]


Un Buen Soldado de Jesucristo

“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. Lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
El labrador para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.
Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor, más la palabra de dios no esta presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús, con gloria eterna.

[expand title=”Leer Más”]

Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él también
Viviremos con él;
Si sufrimos también reinaremos con él;
Si le negaremos, Él también nos negará;
Si fuéremos infieles, Él permanece fiel;
El no puede negarse a sí mismo. (II Tim. 2:1-13).
Al iniciar este escrito lo hago con la intención de captar toda la atención posible de la iglesia, e inspirarlos para que podamos cumplir con la voluntad de Dios en nuestra vida, es decir, que llevemos mucho fruto para la gloria de Dios. El Señor dijo: …el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Jn. 15:5).
Tengo también la intención de involucrar activamente a todo creyente en el servicio al Señor, ya que a partir del primero de julio de este año, iniciamos un nuevo capitulo o período, en la historia de esta congregación en el desarrollo, crecimiento y multiplicación de la grey. La Biblia dice del Señor Jesús, “Después subió al monte, y llamó así a los qué el quiso; y vinieron a él.
Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar (Mr. 3:12-14). Analicemos lo siguiente:
1. El (Jesús) llamó a los que el quiso.
2. Estableció a 12 para que estuviesen con él.
3. Y para enviarlos a predicar.
Jesús llama, selecciona, organiza y prepara a un grupo, y para hacer la obra de Dios en esta tierra. La Biblia les llama seguidores, discípulos, apóstoles o cristianos. Sin embargo el apóstol Pablo cuando escribe a su hijo Timoteo, enseña que la iglesia del Señor también es un ejercito, el ejercito de Dios en la tierra. Ahora, quiero que examinemos el consejo de Pablo a su hijo detalladamente:

I- Esfuérzate: Para ser parte del cuerpo del Señor y así agradarle en todo se requiere del esfuerzo. Significa ir más allá de nuestra fuerza normal. No en sus propias fuerzas sino en la gracia de Dios. El camino de la fe no es fácil para nadie, pero se puede andar en él por la misericordia de Dios.

II- Hombres Fieles: el esfuerzo no es suficiente, a esto tenemos que añadir la fidelidad. Timoteo tendría que ganar (buscar) y formar a hombres con la capacidad de seguir y servir al Señor con pureza y sin dudas. Hombres que amen a Dios y estén dispuestos a seguirle y servirle, cueste lo que cueste.

III- Idóneos: es el tercer requisito, se puede ser esforzado y fiel sin ser idóneo, es decir sin ser aptos para hacer determinada tarea. Esta idoneidad solo es posible alcanzarla por la preparación tanto espiritual como física. Muchos de los que leen esta nota son esforzados, o fieles, o ambos, pero no son idóneos para enseñar a otros, por no dominar la palabra de Dios. Les falta preparación para el discipulado. Mientras más preparados estemos en el conocimiento de la palabra, más almas ganaremos para Jesucristo.

IV- Enseñar a otros: no es solo conocer, sino también compartir. Dios espera que nosotros podamos compartir son otros su palabra que es fuente d e amor, sabiduría y vida eterna. Uno de los propósitos de Dios en la iglesia es que esta comparta con otros. ¿cuándo fue la ultima vez que compartiste el evangelio con un incrédulo?

V- Sufre: no hay excusas para no compartir, la enfermedad, necesidad financiera o problemas familiares no deben ser un obstáculo para la divulgación del evangelio de Jesucristo. El sufrió en la cruz por nuestra salud y salvación y sin duda alguna todos sufriremos por causa de la fe en Jesucristo. No permitas que ningún problema sea un impedimento para compartir al palabra del Señor con otros. El Señor dijo: En el mundo tendréis aflicción (sufrimiento); pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn. 16:33) ¿Alguien esta sufriendo? Dele gloria a Dios. De aquí en adelante el apóstol emplea tres analogías: a. El soldado, b. El que lucha en competencia deportiva, y c. El labrador. La analogía militar era la favorita de Pablo, no tanto por que el se inclinara por lo militar, sino porque en el imperio romano a los soldados se les veía por todas partes, y sobre todo por que la vida del soldado representa una magnifica comparación con la vida del creyente. Quien sirve en esa capacidad rigurosa (de soldado) necesita ejercitarse para estar en buena condición física. Acepte las dificultades, privaciones y peligros sin queja alguna como parte de su responsabilidad. El soldado se separa de la sociedad con la que ha estado familiarizado toda su vida y es introducido en una nueva comunidad altamente especializada. Se despoja de su ropa civil y se viste con un uniforme provisto por el gobierno. Entra o sale únicamente bajo ordenes con permiso expreso. Duerme donde le dicen y come donde se ha hecho provisión para ello. De hecho, su vida misma está a disposición total del gobierno y, si es necesario, hasta quizá se le llega a pedir que se arriesgue. El soldado no puede echar raíces en ninguna parte, por más deseable que le parezca. No se pertenece a si mismo, sino a alguien más. Así debe ser en nuestra vida cristiana; al igual que el soldado el creyente necesita preparación espiritual en: a. Oración, b. Ayunos, c. Vigilias, d. Instrucción bíblica; también debe despojarse de su ropa civil (mente carnal) y vestirse con uniforme de Dios (fe). Al igual que el soldado el creyente debe aprender a ser ordenado y disciplinado; necesita aprender a obedecer a Dios y servirle en todo. Tiene que aceptar las pruebas y dificultades sin queja; necesitamos saber que ya no nos pertenecemos, sino que pertenecemos al ejercito de dios y como los soldados tenemos que aprender a trabajar en equipo, como un ejercito. Pero a diferencia de los soldados el servicio en el Señor no es obligatorio sino voluntario. El problema de la iglesia de hoy es que está integrada por hombres y mujeres sin la mentalidad de un soldado, sin fe, sin visión, sin servicio. En nuestros días la iglesia parece más un club social que un ejercito donde nadie esta comprometido con nada ni nadie ignorando la verdadera voluntad de nuestro Señor que es el servicio. Por tal motivo hago un llamado a todos los hombres, mujeres y jóvenes, para que abandonemos el concepto de club social, y abracemos el concepto de un ejercito, con integración, compromiso, servicio y unidad. Dios esta buscando un ejercito para revolucionar todo el Oeste de nuestro país y esta es tu oportunidad para servir a Jehová de los Ejércitos haciendo algo para él. A partir de hoy propongámonos en nuestro corazón ser un creyente activo en la iglesia, que trabaja y da frutos en el señor, ya que en este ejercito están los “más que vencedores”. Hable de Jesucristo, comparta con alguien, invite a algunas personas a la casa d Dios, busque un alma para ser salvo; en fin sirva a Dios.

Conclusión: El general y cabeza de este ejercito es Jesucristo, nosotros solo somos soldados, representamos al gobierno del cielo, el gobierno de Dios. Dios va invadir todo un pueblo, toda una ciudad, todo un país, todo el mundo y lo hará con un ejercito de hombres y mujeres que sean esforzados, valientes, fieles e idóneos. Como todo soldado tenemos que poner una cuota de sacrificio; seamos fiel a Dios primero en nuestra vida. Sirvamos a Dios no para agradar al ojo del hombre o a la iglesia, sino de corazón, con amor y fe. A partir de hoy, antes de venir a la iglesia invita a alguien, antes de dormir comparte el evangelio con alguna persona, trabaje duro, haga algo para Dios, porque como todo soldado tiene paga, así Dios tiene recompensa para todos aquellos que le sirven. La Biblia dice: “y todo lo que hagáis hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. (Col. 3:23-24). Pide de todo corazón al Señor que use tu vida y te permita servirle en este gran ejercito que es la Iglesia.
Dios les Bendiga

[/expand]


Me Seréis Testigos.

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” (Hch. 1:8-9). Antes de ascender a los cielos el Señor Jesús encargo a sus discípulos la tarea de testificar de él. Esto implica el hablar, enseñar y compartir las cosas que hemos visto, oído, aprendido y disfrutado de su evangelio glorioso. Hechos 1:8 es el versículo clave de este significativo libro, ya que indica las tres divisiones principales del mismo: a. testificando en Jerusalén (Cap 1-7), b. Testificando en toda Judea y Samaria (Cap 8-12), c. testificando al mundo gentil (Cap 13-25). Así que la iglesia siguió el derrotero para sus actividades que le fue dado por nuestro Señor mismo.

[expand title=”Leer Más”]

Observemos que hay un tiempo para ser discípulo (alumno), y otro para ser testigo. No es la voluntad del Señor que siempre seamos discípulos, es decir que estemos siempre recibiendo y recibiendo; antes bien, es su voluntad que seamos testigos. Un testigo es uno que observa, escucha o participa de alguna acción, y luego lo relata a otros con el propósito de corroborar y traer luz, en otras palabras llegar a la verdad del asunto. Desde el momento de la ascensión de Cristo hasta hoy, muchos han sido los testigos que han permanecido fiel, a veces, aun a costa de su propia vida. Han pasado más de 2,000 años desde ese momento y hoy, la oportunidad es nuestra para testificar de él (Cristo). Sin embargo, quisiera dejar plasmado los requisitos necesarios para ser un verdadero testigo.

I- Conocerlo a El: Nadie podrá, ni puede testificar de Cristo, si primero no le conoce. Esto implicara amarle, creer y vivir con él. Si alguna persona no le conoce y pretende testificar de él, fracasará miserablemente. Si un testigo no ha visto, oído, participado de su amor y su gloria, no tendrá los elementos de juicio para convencer a otros de que su testimonio es fiel y verdadero.

II- Testimonio: Antes de testificar de él, es muy importante tener testimonio. Muchos testigos sin testimonio en vez de ayudar a alcanzar el mundo para Cristo, lo que hacen es perjudicar el avance del evangelio por causa de su mal testimonio. Nadie podrá convencer a otro a dejar el alcohol, mientras que el que lo aconseja sigue tomando. El testimonio habla del carácter del testigo antes que este abra su boca. Si una persona no tiene testimonio, nadie le creerá aún cuando este diciendo la verdad. Sin testimonio no podrás ser un buen testigo.

III-Disposición: Puede que una persona, haya visto, oído o participado de algún evento, pero que no esta dispuesto a testificar de él sea por: a. Miedo, b. Temor, c. Indiferencia, d. Maldad. Cuando un cristiano ha participado del amor, salvación y misericordia de Dios, y no está dispuesto a compartirlo con otro, esto se convierte en una tremenda maldad. Para que un testigo sea eficaz, este debe sentir el deseo de testificar voluntariamente, (sin ningún tipo de presión, obligación, ni recompensa financiera), debe ser por y con amor, y fe (en Dios). El problema de la iglesia de hoy es que no participa de su papel protagónico e histórico testificando de Jesucristo ante nuestra sociedad. No olvide que para testificar primeramente hay que abrir la boca. Esto significa que en la iglesia de hoy, tenemos verdaderos testigos pero infieles, sin compromiso, sin disposición y a veces, sin testimonio (mudos). Por esto estoy dedicando todo mi esfuerzo para que usted no sea un testigo mudo; sino que cumpla con la orden de Jesús y testifique. No podemos seguir siendo cristianos decorativos que no afectan, ni impactan a este mundo; seamos cristianos verdaderos y llevemos el evangelio de Cristo a este mundo tan necesitado. No sea ya mas mudo, hable del amor de Jesucristo.
Ahora, quiero que analicemos como debemos ser testigos: Jesús dijo: a. Me seréis testigos en Jerusalén, b. En toda Judea, c. en Samaria, d. Hasta lo último de la tierra.

1. Jerusalén: Era la capital de Israel. El lugar donde residían sus discípulos. Jesús espera que compartamos su evangelio primero con la gente que nos rodea ¿Cuándo fue la ultima vez que conversó usted con un vecino sobre el evangelio? Antes de hacerlo fuera, hay que hacerlo dentro, con los que viven con nosotros, los que vemos todos los días. Recuerde que primero es Jerusalén, luego vendrán los demás. Quiero hacerle un llamado serio para que usted se preocupe por compartir el evangelio e invitar al menos a dos de sus vecinos a Cristo (hágalo con el que vive a su izquierda y a su derecha; el que vive adelante y detrás), pruebe primero con los que usted tiene alrededor. No fue un capricho del Señor el ordenar que fuesen primero a Jerusalén, sino que es la voluntad del Señor.

2. Toda Judea: Es lo que sigue después de Jerusalén. Es por ejemplo: Ud. testifica en un corregimiento (Jerusalén) pero luego testifica en todo el distrito (toda Judea) luego en las provincias (Samaria) y después el mundo entero. Es muy cómodo testificar en Jerusalén (no hay que caminar mucho para hacerlo) pero es mas difícil hacerlo en toda Judea. Para hacerlo (testificar en toda Judea), hay que salir de Jerusalén. Quiera Dios que Ud. se convierta de un simple espectador, en un participante activo (testigo), y que su vida comience a dar frutos para el reino de Dios.
El ser testigo implica un gran privilegio que debemos aprovechar, ya que cuando los testigos verdaderos callan, dan lugar a falsos testigos que ocuparán su lugar enseñando y diciendo mentiras. Tal es la condición de algunos grupos que pueden ser catalogados de falsos testigos, aquí en Panamá: a. los testigos de Jehová, b. Los mormones, c. Budistas, d. Adventistas, e. Oración fuerte al Espíritu Santo, y otras más que se están aprovechando del silencio de muchos cristianos para propagar su mentira mezclada con algunas verdades (son falsos testigos de Cristo). Muchas veces engañan porque no hablan los testigos verdaderos. Dios dijo: “¿Y quien proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mi, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que esta por venir. No temáis ni os amedrentaréis; ¿No te hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego, vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay fuerte; no conozco ninguno (Isa. 44:7-8)” También dice: “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis y entendáis… Is. 43:10. No debemos cometer el mismo error que cometió el pueblo de Israel en el pasado. Dios los había escogido para ser sus testigos, pero ellos callaron, escondieron la verdad de Dios, por lo que Dios le encomendó esta labor a la iglesia. Tampoco debemos cometer el error de la primera iglesia, ya que al recibir el bautismo del Espíritu Santo y ser parte de un gran avivamiento (donde miles de almas eran salvas a la predicación de Pedro, muchos enfermos eran sanados, y otras muchas maravillas; la iglesia se sintió cómoda y se quedo en Jerusalén, ignorando la voluntad del Señor Jesucristo de testificar de todas partes; por lo que Dios permitió una persecución contra la iglesia: a. Mataron a Esteban (cap 7), b. Asesinaron a Jacobo (Hch. 12:4), etc. Cuando la iglesia fue objeto de tal persecución, comenzó a huir y mientras huía, testificaba del poder de Dios. Necesitamos aprender de los errores tanto de Israel como la iglesia primera, para poder ser eficaces. No olvide que Dios no depende de ninguna persona; si Ud. no quiere hacer su voluntad (testificar, él sencillamente se busca a otra persona que este dispuesta a obedecerle, y usted se pierde este gran privilegio y bendición. Recuerde lo que le respondió Mardoqueo a la reina Ester, cuando esta se negó a interceder (testificar) ante el rey de Azuero; le dijo: …no pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos… (Ester 4:13-14). La reina estaba cómoda en el palacio y no quería compromisos (testificar). Es un tipo de la iglesia (yeyé) que no se involucra en nada. Pero me gusta la respuesta de Mardoqueo y quiero que tú, tengas esto presente: Si callas (no testificas) absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte. Usted decide, pero luego no se queje, cuando Dios escoja y trabaje con otras personas. Desde hace algún tiempo estoy haciendo un llamado a esta iglesia a testificar de Cristo, y hay algunos cristianos que no entienden que es Dios el que los esta llamando a trabajar y se hacen los indiferentes.

Conclusión: No seamos indiferentes a la voz de Dios; no esperemos persecuciones, para hacer su voluntad, no seamos rebeldes, antes bien obedientes, para que seamos arboles con frutos. St. 4:14 dice: “Y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado”. Creo con todo mi corazón que este es nuestro tiempo para cumplir con la voluntad del Señor Jesús, el dijo: “Y me seréis testigos”; pero yo pregunto: ¿Quieres ser testigo de Jesús? Entonces habla de él, no calles que el te ayudará. Seamos testigos de Cristo hoy, evangelizando todos como Iglesia.
Dios te Bendiga.

[/expand]


El Liderazgo

“Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de moisés desde la mañana hasta la tarde.  Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo y dijo: ¿qué es esto que haces tu con el pueblo? ¿Porqué te sientas tu solo, y todo el pueblo delante de ti desde la mañana hasta la tarde? Y Moisés le respondió a su suegro: porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.  Cuando tienen asunto vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro y declaró las ordenanzas de Dios y sus leyes.  Entonces el suegro de Moisés le dijo: no esta bien lo que haces.

[expand title=”Leer Más”]

Desfallecerás del todo, tu también este pueblo que esta contigo; porque el trabajo es pesado para ti no podrás hacerlo tu solo.  Oye ahora mi voz; yo te aconsejare y Dios estará contigo.  Esta tu por el pueblo delante de Dios y somete tú los asuntos de Dios y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes y muéstrale el camino por el que han de andar, y los que han de hacer.  Además escoge tu entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, que aborrezcan la avaricia y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas de cincuenta y de diez.  Ellos juzgaran al pueblo en todo tiempo; y todo asunto  grave lo traerán a ti, y ellos juzgaran todo asunto pequeño.  Así aliviaras la carga de sobre ti y la llevaran ellos contigo.  Si esto hicieres y Dios telo mandare, tu podrás sostenerte y también todo este pueblo ira e paz a su lugar.  Y oyó Moisés la vos de su suegro e hizo todo lo que le dijo.  Escogió Moisés varón de virtud entre todo Israel y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre cientos, sobre cincuenta y sobre diez.  Y ellos juzgaban todo asunto pequeño.” (Ex. 18:13-26).

“En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuraciones  de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos, eran desatendidas en la distribución diaria.  Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir  a las mesas.  Buscad pues hermanos, de entre vosotros  a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.  Y nosotros persistiremos en la oración y en e ministerio de la palabra.  Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás prosetito de Antioquia; a los cuales presentaron ante los apóstoles quienes orando les impusieron las manos,  y crecía la palabra del Señor,  y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén.  También muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.” (Hch. 6:1-7)

  • La Importancia del Líder: todo grupo organizado requiere de una dirección para su preservación y desarrollo.  Al igual que las naciones, organizaciones y empresas, el pueblo de Dios (tanto Israel como la iglesia) ha funcionado y funciona con la figura de un líder o un grupo de líderes.  Esta persona (el líder) aparece por causa dela necesidad del pueblo, es decir orientación, protección, defensa, etc.  Si estudiamos bien el libro de Éxodo observaremos que Moisés es llamado por Dios al liderazgo por causa de pueblos d Israel que estaba en esclavitud y opresión.  Para evitar el caos y la anarquía, todo grupo tendrá insisto la necesidad de un líder.  Ante la ausencia de este morirá cualquiera nación, pueblo, grupo o empresa.  De allí la importancia de orar a Dios siempre y darle gracias por nuestro lideres, ya que son un regalos de dios para nuestras vidas.
  • La Función de Líder: siempre debe servir (beneficiar) a los demás.  Tomar las decisiones que sean necesarias en el pro del grupo o pueblo que dirige.  Básicamente la función del líder es dirigir y enseñar a triunfar.  En la iglesia la función del líder es desarrollar la obra de Dios.  Cuando analizamos lo escrito al principio de esta nota; Moisés se sentaba delante del pueblo y juzgaba (tomaba decisiones).  El líder escogido por Dios tendrá su respaldo y aprobación. Sin embargo un solo hombre (o líder) no puede hacer la obra de Dios.  El pastor no puede trabajar (dirigir) el solo la iglesia del Señor porque se cansará y morirá.  Al principio del ministerio de Moisés, el trato de dirigir el pueblo de Israel el solo.

Sin embargo, Dios le envía a su suegro Jetro, que al observar la difícil faena, le da un consejo sabio.  Al ver como Moisés servía solo le dijo: no esta bien lo que haces (vs. 17).  Y luego le dice porque: a. Desfallecerás del todo tú, b. También desfallecerá el pueblo, c. El trabajo es demasiado pesado, d. Moisés no podía hacerlo solo.  El trabajo de un dolo hombre traerá un agotamiento físico, emocional y espiritual de cualquier hombre y esto a su ves lo puede enfermar o matar.  Al no poder rendirse el líder el pueblo comenzará a morir irremediablemente.  Mucha gente piensa que hacer la obra de Dios es una tarea insignificante, cómoda sencilla; no obstante Jetro, al pasar unos días observando el servicio de Moisés declaró que: “el trabajo es demasiado pesado” (vs. 18).  Muchas personas en el mundo piensan y dicen que el trabajo de un pastor es la cosa más fácil o ligera que hay para hacer, acusando a algunos siervos de Dios sino a todos, de vagos, haraganes o flojos.  Pero Jetro al ver a Moisés pastoreando se asustó y le dijo repito “el trabajo es demasiado pesado para ti, no podrás hacerlo tu solo”.  Y en este consejo estaba Dios hablando a Moisés y a todos los pastores. En el Nuevo Testamento  durante el inicio de la iglesia se presentaron algunos problemas que amenazaron con detener la obra de Dios: los griegos murmuraban contra lkos hebreos de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria (Hch. 6:1).  De aquí es donde los apóstoles aplican el consejo que Jetro diera a Moisés cientos de años atrás.  Jetro le dijo  Moisés: “escoge tu entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia y ponlos sobre el pueblo por jefes (lideres) de millares, de cincuenta y de diez. (Ex. 18:21).  Los apóstoles dijeron: “buscad, pues, hermanos, de entre vosotros… llenos del Espíritu Santo y de sabiduría a quienes encarguemos de este trabajo” (liderazgo) (Hch. 6:3).  Tanto con Moisés como con los apóstoles, estos lideres aparecen para lo indicado por Jetro: “así aliviar la carga de sobre ti y la llevaran ellos contigo”. (Ex. 18.22).  Estos hombres que aparecen como lideres vienen a formar un equipo, que trabajara subordinado al líder principal (Moisés o los apóstoles).  Todo líder necesita su equipo de trabajo que lo ayuden a alcanzar o desarrollar la visión dada por Dios.  En la vida de Moisés aparecen estos jueces para ayudarlo a decidir sobre todo asunto pequeño, mientras que traían todo asunto grave a Moisés (Ex. 18:22).  Con los apóstoles aparecen los diáconos para ayudar en la distribución (administración) de la iglesia,  para así permitir que los apóstoles persistieran en la oración y en el ministerio d la palabra (Hch. 6:4).  Cuando un pastor se puede concentrar en esto (la oración y el ministerio de la palabra) la iglesia crecerá y se multiplicará (Hch. 6:7).  Pero esto solo es posible con un equipo de trabajo (lideres) que crean en la visión y apoyen al pastor trabajando hombro a hombro.  Cuando un pastor no cuenta con el apoyo de un equipo de trabajo adecuado, le ocurrirá lo que a Moisés cuando le dijo a  Jehová: “no puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.  Y así lo haces conmigo, yo te ruego que me des muerte…”(Num. 11:14-15).  A lo que Dios le respondió: reúneme setenta varones de los ancianos de Israel… y yo descenderé y hablare allí contigo, y tomaré el espíritu que esta en ti,  y pondré en ellos; y llevaran contigo la carga del pueblo y no la llevarás tu solo” (Núm. 11:16-17).  Aquí observamos que Dios decide asignar a un grupo de setenta ancianos (líderes) para ayudar a Moisés a llevar la carga.  Dios le asigno un equipo de trabajo.

Conclusión: En cada iglesia Dios ha escogido un grupo de hombres y mujeres para formar un equipo de trabajo (líderes) y ayuden a llevar la carga del pastor.

Dios les bendiga.

[/expand]


La Mies es Mucha.

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. (Mt. 9:35-38).
Conociendo que el término cristiano viene de: Seguidores o imitadores de Cristo, quisiera hoy analizar junto a usted este pasaje que leímos inicialmente. La pregunta que surge inmediatamente es:

[expand title=”Leer Más”]

¿Por qué el Señor recorría las ciudades y aldeas? La respuesta es la siguiente: 1. Para enseñar, 2. Para predicar, 3. Sanar, 4. Dar ejemplo. Al recorrer Jesús “todas las ciudades y aldeas”, la primera lección que podemos aprender es esta: No debemos esperar que la gente venga a Cristo; sino que hay que llevar a Cristo donde este la gente. Sin duda alguna, usted estará de acuerdo conmigo en que el Señor fue una persona muy popular durante los días de su ministerio, por la gran cantidad de sanidades que hacía, por su forma de ministrar a los espíritus inmundos (demonios), y por su doctrina (enseñanza). Sin embargo y a pesar de su popularidad él (Jesús) no esperó que la gente viniera a él; antes bien, él fue a la gente. Si la iglesia pudiera asimilar esta realidad (o verdad), entonces mucha más gente será salva. Debemos ir a la gente y presentarles a Cristo. Ahora, veamos los propósitos del Señor al ir a la gente.

I-Para enseñar: Algunas definiciones del término enseñar son: a. Instruir, b. Educar, c. Dar advertencia, ejemplo o escarmiento, d. Mostrar o exponer una cosa para que sea vista y apreciada. Indudablemente que todos los judíos que existieron durante los días de Cristo tenían su propia religión (la ley de Moisés, en su mayoría), sus propios maestros y también lugares donde se congregaban. No obstante, todos desconocían la nueva doctrina que Jesús impartía, y que era la voluntad de Dios y único medio de salvación. Por esta razón el Señor tuvo que educarlos o instruirlos. Solo que esta es una educación espiritual que los judíos ni buscaban, ni querían, pero necesitaban. Él (Jesús), les expuso el evangelio del reino que a primera vista estaba oculto a los ojos de ellos. Sin temor a equivocarme, puedo declarar que el Señor Jesús fue un maestro a domicilio. ¿Cuántas personas estarán esperando en las casas o barriadas que algún discípulo de Cristo, vaya y les discipule? Recordemos la orden del Señor: Id y haced discípulos a las naciones (Mt. 28:19). Todo verdadero cristiano debe enseñar de y sobre Cristo.

II-Predicar: “Publicar, hacer patente y clara una cosa”. La predicación del evangelio del reino es otro de los deberes de todo verdadero creyente. Esta proclamación pública no esta limitada a los líderes, maestros, o pastores solamente; sino a todo hijo de Dios. En la enseñanza del evangelio, nosotros podemos observar el discípulado; mientras que en la predicación vemos lo que todos llamamos el evangelismo. Entonces, predicar no es nada más que anunciar las buenas nuevas del reino de Dios para toda criatura. Estoy seguro que Dios nos ha escogido a todos para anunciar (predicar) su reino.

III-Sanar: “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”. I Co. 4:20. Aunque el Señor estaba interesado de manera especial en el aspecto espiritual de los hombres (su alma), él no descuida sus necesidades físicas. Debemos tener cuidado al presentar o enseñar el evangelio de Cristo, de estar atentos a las necesidades físicas de las personas. Que importante es orar por estas necesidades. Dios nos responderá respaldando su palabra. Al enseñar la palabra, predicar o evangelizar, ore por los enfermos y Dios les sanará.

IV-Dar ejemplo: Si nuestro Señor que es nuestro gran maestro fue a la gente, cuanto más nosotros debemos ir a las almas perdidas para que sean salvas. Ejemplo nos dió con su propia vida, para que le imitemos, si en verdad somos de él. Debemos abandonar la comodidad que encontramos en los templos, nuestras casas, y recorrer al igual que Jesús, diferentes lugares exponiendo su poderosa palabra.

V-Las Multitudes: Mientras él recorría los diferentes lugares, vio las multitudes. Pero ¿Cómo les vio? Desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Piense usted en la multitud de católicos, testigos de Jehová, budistas, mormones, adventistas, rosacruces, satanistas, brujos, santeros, hechiceros, drogadictos, ladrones, ateos, etc. que están perdidos a nuestro alrededor y que observamos todos los días sin hacer nada para ayudarlos a ser salvos. Cuando Jesús vio las masas (multitudes), las vio como ovejas (cristianos o hijos de Dios), pero que estaban lejos del reino de Dios, y en peligro. El Señor los vio desamparados y dispersos es decir como victimas. Me pregunto ¿Cuántos futuros cristianos están hoy así? La respuesta es: Muchos o la gran mayoría.

VI-Compasión: Es la verdadera carga en el corazón que Dios nos da al observar la necesidad (de salvación) de la gente. Es una mezcla de amor y empatía deseando la salvación del prójimo. Es el sentimiento que todos necesitamos para poder así mostrar interés por los demás. Quiera Dios que en esta congregación exista un poco de compasión en el corazón de cada cristiano para hacer algo a favor de los demás. Pero para recibir esta compasión necesitamos “ver” al igual que Jesús, a las multitudes. Es ver con visión espiritual, es ver con el corazón; al orar, recuerda pedir al Señor “por favor dame compasión y amor por las almas”.

VII-Los Obreros: Que triste saber que hay multitudes (mies) que están lejos de Dios, muriendo en sus delitos y pecados, y ver tan pocos obreros (trabajadores) dispuestos a hacer algo para ayudar a los demás. La mies habla de una gran cosecha preparada para ser recogida y guardada. Hay mucha gente que está ya preparada para recibir a Jesús y cambiar su vida, pero hay pocos obreros (cristianos) dispuestos a trabajar a favor de estas vidas. Oremos todos al Señor cada día; envía obreros a tu mies.

Conclusión: “Muchos son los llamados más pocos los escogidos”. Dios nos ha escogido como obreros para alcanzar las multitudes. No seamos negligentes, antes seamos diligentes y enseñemos la palabra de Dios, hagamos discípulos y prediquemos el evangelio de Jesucristo, no callemos mas, hablemos todos del amor de Jesús, porque el tiempo está cerca, Cristo viene ya. No seamos más perezosos: 1. Hagamos discípulos: Hay personas que está esperando que usted le visite o llame por teléfono. Hay alguien esperando su invitación a la iglesia. 2. Participemos de las Células (grupos familiares): En toda parte del mundo en la semana se reúnen en distintos puntos y casas, hermanos que comparten (transmiten) con otros alguna enseñanza bíblica. 3. Evangelicemos:. En las casas, en los parques, en los hospitales, en las cárceles, en el empleo, en los colegios o universidades, en cualquier lugar, compartamos las buenas nuevas de Salvación. 4. Oremos: Supliquemos todos para que Dios salve las almas y las añada a esta iglesia.

Conclusión: No le presentemos más excusas a Dios para no hacer nada, recordemos que somos los escogidos de Dios para ir a la mies. Sé que aunque Dios nos llama a todos, pocos son los escogidos (obreros) que le obedecen, y tú eres uno. No observemos más a las multitudes muertas, hagamos algo para que vivan las multitudes. Sirvamos a Dios.
Dios les Bendiga.

[/expand]


La Parábola del Sembrador.

“Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar.

Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:  Oíd:  He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.  Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.  Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

[expand title=”Leer Más”]

Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.   Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno.  Entonces les dijo:  Él que tiene oidos para oir, oiga”.  (Mr. 4:1-9).  Continuando con nuestra enseñanza sobre algunas parábolas del Señor, hoy quisiera que aprendiéramos algunas lecciones sobre la parábola del sembrador, que explicó el propio Señor Jesús:

  1. Los elementos de la parábola: a. El sembrador (es el que siembra la palabra) b. La semilla (La Palabra) c. Los diferentes tipos de tierra o terreno donde cae la semilla. Quiero que observe que la semilla es la misma; (y persigue el mismo fin, dar frutos).la tierra o terreno es la que cambia.
  1. La que cayó junto al camino: “son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones”. (Mr. 4:15).  Es el primer tipo de cristiano, en el cual la palabra (semilla) no se desarrolla por no tener una posición definida (van a la iglesia de vez en cuando, no tiene ningún compromiso con Dios, ni con la iglesia).  No tienen oportunidad de desarrollar la fe; ya que el Señor dijo que:  enseguida viene Satanás y quita la palabra.  Son los que reciben la palabra en la iglesia; pero tan pronto salen, viene el enemigo y la quita.
  1. La que cayó en pedregales: “son los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan” (Mr. 4:16-17). El problema de este grupo de personas es que no tienen mucha tierra (sensibilidad para recibir lo espiritual.  Generalmente es un terreno (persona) lleno de piedras (dureza en el corazón).  Al principio sale el sol (es decir al ser expuestos a la luz del evangelio se queman)..  Otro de los problemas que presenta este grupo es que no tiene profundidad (doctrina); no participan de la escuela dominical, ayunos, vigilias, ni seminarios; creen que lo saben todo, y no saben  nada, cualquier viento fuerte (falsa doctrina) los puede arrastrar.  Dos cosas ocurren con estas personas:  a. Se queman y b. Se secan.   (Con razón hay tantos cristianos secos en  las congregaciones).

III. La que cayó entre espinos:  “son los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabara, y se hace infructuosa”.  (Mr. 4:18-19).  Este grupo tiene los siguientes rasgos:  a. Están llenos de espinos (frustraciones, heridas y resentimientos, que los estan matando), b. El afán por el mundo y por el dinero (apariencias, modas, aceptación de la gentes, lujos, autos, casas, etc.), c. La codicia (avaricia, o envidia).  Son los creyentes que manifiestan mayor interés por sus propias cosas, antes que las de Dios.  Los espinos ahogan la palabra, y aunque van a la iglesia, oran, ayunan, vigilan, y lloran; no dan frutos, pues lo que se desarrolla son los espinos y estos no dan lugar a la semilla (Palabra de Dios).  Son desobedientes, rebeldes, murmuradores, e insatisfechos con todo.  Nada les parece bien y les duele cuando sus hermanos prosperan.  Quiero aclarar que este tipo de personas, tienen las condiciones para ser usados por Dios, (dar frutos); pero deberán eliminar antes los espinos de su vida.

  1. La que cayó en buena tierra: “son los que oyeron la palabra y la reciben, y dan frutos a treinta, a sesenta y ciento por uno”. (Mr. 4:20).  Veamos las cualidades de este grupo de personas:  a. Brotó (es decir que la palabra produce un resultado inmediato y visible)      b. Creció ( en otras palabras, se desarrolló; cambio de condición)     c. Produjo (se multiplicó) no es solo apariencias.  Producir es dar, trabajar, d. Dió frutos , cumplió con el propósito y la voluntad del sembrador.  Este tipo de creyente, tiene su corazón preparado par aceptar y realizar la voluntad de Dios.  Son fieles en los cultos, en sus diezmos y ofrendas, ayunos, vigilias, evangelismos, etc.  Viven para Dios y él es lo más importante.  Reúnen todas las condiciones para dar frutos par la gloria de Dios.  Estas son personas sensibles a la voz de Dios, le obedecen y le sirven.

La nota triste de esta enseñanza es que tres cuartas partes (3/4) de la tierra o terreno no sirven para dar frutos (la mayoría); y que la tierra (hombres) que sirve para dar fruto ( la buena tierra) es la menor; que tristeza.  Con  razón el Señor dijo:  “ A la verdad la mies es mucha, mas  los obreros pocos”.  (Mt. 9:37),  Una aplicación a este texto sería:  la tierra es mucha, mas la que da frutos es poca” o los cristianos son muchos, mas los frutos son pocos.

Conclusión:  Al analizar esta parábola, tengo una pregunta para todos:  ¿qué clase de tierra o terreno es usted?  ¿Vive junto al camino, en pedregales, junto a espinos, o en buena tierra?  Quiera Dios que este estudio nos sirva para hacer una reflexión y un auto análisis, que nos permita:  1. Conocer sinceramente cuál es nuestra condición, y 2. Tomar los correctivos necesarios para dar frutos, para la gloria de Dios.  Nuestro Dios nos da la semilla a todos y él espera que demos frutos, físicos y espirituales. El que tiene oídos para oir, oiga (Mt. 4:9).

Dios  les bendiga.

[/expand]


La Resurrección.

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las escrituras. (I Cor. 15:3-4).  Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? (I Cor. 15: 12-14).  Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos porque mañana moriremos”.  (I Cor. 15:32).

 

[expand title=”Leer Más”]

En el escrito de hoy, quiero hacer algunas reflexiones sobre la importancia de la resurrección de Jesucristo para la vida del cristiano.  Primero vamos a establecer el término: a. Resucitar:  Es volver la vida a un muerto.  Es levantar de entre los muertos a la misma persona que expiró.  Algunos ejemplos son: Lázaro (Jn. 11:44), el hijo de  la viuda de Naím (Lc. 7:14-15), la hija de Jairo (Lc. 8:49-45), Eutico (Hch. 20:9-10), etc.  La resurrección es el principio fundamental de los tratos de Dios en gracia, hacia los hombres por cuanto el hombre esta bajo sentencia de muerte debido al pecado.  (Ef. 2:1, 4:6; Col. 3:1-4).  Así siguiendo el orden de resurrecciones en las Sagradas Escrituras, se puedan considerar, sucesivamente:1. La resurrección de Jesucristo. 2. La resurrección de los  creyentes y 3. La resurrección de los impíos.(12:2).

  1. La resurrección del Señor Jesucristo: El de Cristo a una vida corporal glorificada, tres días después de su muerte, constituye, junto a la cruz, la base misma del evangelio. Sin este hecho glorioso, la fe del cristiano sería totalmente vana.  Después de que su muerte hubiera sido debidamente constatada y que las autoridades hubieran tomado todas las precauciones para evitar toda clase de supersticiones, el hecho de la resurrección de Cristo, ha quedado demostrado con pruebas indudables.  Los testimonios son numerosos y concordantes:  a las mujeres(Lc. 24:1), María Magdalena (Jn. 20:11-18), Los discípulos (Jn. 21:1-8) Pedro, Juan, Santiago, Tomás, los guardias, etc.  Los discípulos,  bien lejos de inventarse apariciones imaginarias, fueron difícilmente persuadidos de un hecho tan extraordinario.  El Señor Jesús tuvo que reprocharles su incredulidad y dureza de corazón (Mr. 16:13-14; Lc. 24:22-25, 37-39), y les dio unas pruebas con las que finalmente quedaron totalmente persuadidos.  Por otra parte, el sepulcro había quedado vacío, y los mismos enemigos de la naciente iglesia que tenían en sus manos el poder (gobierno), no pudieron jamás presentar el cadáver del crucificado.  Ahora veamos las consecuencias de la resurrección:
    1. Para Jesucristo: El ha sido declarado hijo de Dios (Ro. 1:4);  le ha sido dado todo poder en los cielos y en la tierra (Mt. 28:18); esta sentado a la diestra de Dios, coronado de gloria y de honra (Hch. 2:32-34; He. 2:9), esperando su momento de venida para establecer su reino. (Hch. 17:31).
    2. Para los creyentes: La resurrección hace posible nuestra salvación (Ro. 4:25).  El Cristo viviente intercede por nosotros y nos da plena salvación (He. 7:23-25; I P. 3:21).  Cristo, el último Adán, crea una nueva humanidad de la que el creyente viene a formar parte(I Co. 15: 45-49).  El es la primicia de los muertos y su resurrección es la firme garantía del creyente. (fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado de Vida, Escuain).  Sin la obra de resurrección el sacrificio de Cristo, es decir su sufrimiento en la cruz y su muerte, sería vana.  La resurrección es entonces el complemento del sacrificio perfecto de Cristo por la humanidad.  Este sacrificio se puede dividir en tres aspectos: Su crucificción (su sufrimiento), 2. Su muerte, 3. Su resurrección.  Cada uno de estos aspectos forma parte del otro,  y sin uno de ellos los otros no tienen significado.  La resurrección es la fase más importante si se quiere de la salvación.  Creo que todos podemos y debemos recordar y conmemorar la obra de Cristo en la cruz del calvario y su muerte,  pero todo creyente debe celebrar su resurrección, ya que esta es la garantía de que los que morimos en Cristo, resucitaremos con él.  Ahora, analicemos su obra completa: 1. Su crucificción:  Implica el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo por toda la humanidad, pues el pecado no solo trae la muerte en el hombre, sino que otra de las consecuencias del pecado, es el dolor y el sufrimiento.  Isaías habla de su sufrimiento cuando declara:  “subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, sin atractivo para que le deseemos.  Despreciado y desechado entre los hombres varón de dolores; experimentado en quebrantos y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.  Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  Más el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él y por sus llagas fuimos nosotros curados”. (Is. 53:2-7).   Entonces, en su crucificción, Jesús estaba pagando (sufriendo) por nuestra salud, nuestro dolor y nuestra paz.  2. Su muerte:  En su muerte Jesús pagó el precio del rescate por todos los hombres.  La Biblia señala que: “sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados”  He. 9:22.  Al ofrendar su vida Jesús decidió pagar por nuestra salvación y libertad (I Co. 7:23).  Al morir en la cruz Jesús cumplió con todas las exigencias de Dios, para perdonar nuestros pecados.  En su muerte él nos dio vida, (Ro. 4:17; Ef. 2:1,22:5) y vida eterna (Jn. 3:16).  3. Su Resurrección:  Nos asegura el poder de la vida sobre la muerte.  Su resurrección es su sello de la salvación total sobre Satanás y la muerte.  Es su resurrección la que nos da garantía de que volverá por los suyos.  Cristo viene. (Amén).  Él prometió y dijo que:  “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi aunque este muerto, vivirá.  Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente”. (Jn. 11:25-26).  Entonces, Cristo no solo resucitó sino que es la resurrección. La victoria de la resurrección es la victoria del cristiano, es la promesa firme de Dios, para todos aquellos que creen en Él.  Es por la resurrección que tenemos la esperanza firme de la vida eterna.  La Bendita esperanza de la iglesia, tiene como base la resurrección del Cristo que murió en la cruz del calvario.

Conclusión: Celebremos cada día la resurrección del Señor Jesucristo, donde venció de una vez por todas el poder del Hades y la muerte.  La promesa más segura para el creyente es la que Jesús le señaló a María cuando dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi aunque este muerto vivirá.  Y todo aquel que vive y cree en mi no morirá eternamente” (Jn. 11:25-26).  También el Apóstol Pablo dice que: “si somos muertos con él también viviremos con él” (II Ti. 2:11).  Tengo que aclarar que la resurrección del Señor fue física y no solamente espiritual como aseguran algunas sectas.  El apóstol Tomás no creyó en su resurrección al principio,  por eso dijo: “sino viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano, en su costado no creeré”. (Jn. 20:25).  Pero cuando el Señor apareció a los discípulos después de la resurrección, dijo a Tomás: “pon aquí tus dedos y mira mis manos; y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente” (Jn. 20:27).  Entonces, es claro para nosotros que Jesús resucitó físicamente pues un espíritu no tiene cuerpo (ni manos, ni dedos, ni costado) y si Jesús resucitó físicamente, todos los verdaderos cristianos, resucitarán físicamente también. ¡Gloria a Dios! Lo último que quisiera detallar es que la resurrección, no es reencarnación (morir en un lugar y nacer en otro; morir en un cuerpo y nacer en otro).  La reencarnación no existe, es una mentira de Satanás para negar el poder de la resurrección.  La Biblia establece que “… esta establecido para los hombres que mueran una sola vez y después el juicio” (He. 9:27).

Dios les Bendiga.

[/expand]


Los Obreros de la Viña.

Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.  Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, les envió a su viña.  Saliendo cerca de la hora tercera del día, vió otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo:  Id también vosotros a mi viña, y os dare lo que sea justo.  Y ellos fueron.  Salió otra vez cerca de la horas sexta y novena, e hizo lo mismo.  Y saliendo cerca de la hora undécima halló otros que estaban desocupados; y les dijo:  ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?  Le dijeron:  Porque nadie nos ha contratado. 

 

[expand title=”Leer Más”]

El les dijo:  Id también vosotros a la viña, y recibireis lo que sea justo.  Cuando llego la noche el Señor de la viña dijo a su mayordomo:  Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.  Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.  Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.  Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo:  Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.  El respondiendo, dijo a uno de ellos:  Amigo, no te hago agravio; no conviniste conmigo en un denario?  Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.  ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”.  Mt.20:1-16.

 

Al estudiar esta parábola, quisiera resaltar los siguientes  aspectos: 

 

  1. El padre de familia: Simboliza a Dios. El libro de Efesios dice:  “…un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.  “Ef. 4:6.

 

  1. La viña: es el terreno plantado de muchas vides. Estas necesitan ser cultivadas por lo que era necesario:  Sembrarlas, limpiarlas, cuidarlas y cultivarlas.  Ellas a su vez y en su tiempo darían los frutos que el padre de familia esperaba.  Ahora veamos la actitud del padre de familia para con su viña:
  1. Salio en busca de obreros: En Mateo dice literalmente:Salió por la mañana a contratar obreros para su viña.  (20:1).  Observe, que no son los obreros los que acuden al padre para trabajar en su viña; antes, es el padre el que contrata a los obreros (trabajadores).  La viña de Dios es el reino de los cielos, que se manifiesta sobre esta tierra, en la iglesia.  Significa que Dios está en busca de obreros (hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños) que le quieran servir en su viña.
  1. La labor en la viña tiene pago: “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Mt.20:2. La biblia dice:  “y el que planta  y el que riega son una misma cosa” (obrero); aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor según I Co. 3:8.  También dice:  “y todo lo que hagáis hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de  la herencia, porque a Cristo el Señor servir”.  Col. 3:23-24.  Siempre que sirvamos al dueño de la viña recibiremos recompensa (o pago) por nuestra labor.  Dios es justo.  De cierto todo aquel que sirva al Señor en algo recibirá su recompensa.  Vale la  pena trabajar para el Señor, aunque la recompensa no debe ser nuestra motivación, sino el amor que tenemos hacia a él.

III. La participación de otros obreros:  Contrató algunos en la mañana (20:1), otros cerca de la hora tercera del día (20:3), otros a la hora sexta y novena (20:5), y otros a la hora undécima (20:6).  Al ser el padre el propietario de la viña; es el, quien decide quién o cuántas personas trabajarán en la viña.  Recordemos que en la viña no todos hacemos el mismo trabajo; uno siembran, otros riegan y otros siegan.  Pero es necesario el trabajo de todos en la viña.  Al observar el interés del padre de familia en contratar diferentes obreros; podemos captar el deseo de Dios de que todos le sirvamos.  Recuerde que “muchos son los llamados, más pocos los escogido” Mt. 20:16. 

 

  1. La condición de los obreros: Parece ser que el primer grupo que halló eran hombres trabajadores (con ocupación u oficio) ya que al encontrarlos la biblia no señala que estuvieran desocupados (sin ocupación) por lo que los invita y anima a trabajar para él.  No es l a voluntad de Dios, que nadie en medio de su pueblo esté “desocupado” Dios, quiere que todos nos ocupemos de su viña. Analice la pregunta que le formuló el padre de familia a los que encontró sin hacer nada:  ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?  Y también la respuesta de ellos:  porque nadie nos ha contratado.  Me preguntó ¿Cuántos cristianos hay en la iglesia con esta misma actitud?  Aunque la obra del Señor (su viña) es inmensamente grande; ellos no tienen la voluntad o no hacen nada par a servir. Algunas veces piensan negativamente:  que no pueden servir a Dios.  ¡Que mentira del enemigo!  El padre no quiere que nadie esté desocupado; sino que todos trabajemos en su obra (la viña).
  1. El orden de la recompensa: el padre de familia le pago lo mismo al que había iniciado su labor en la viña, como el que trabajo a la hora undécima. Esto implica que Dios es el que establece que hacer en su viña.  El hecho de estar trabajando antes que otros, no garantiza que recibiremos más que otros.  El cristiano que tiene cinco o diez años, puede ser dirigido mañana por el que tiene solo un año o el creyente que tiene cincuenta años, puede tener como líder al joven de diesiocho.  El Señor lo explicó deciendo:  “los primeros serán postreros y los postreros primeros”.  Mt. 20:16.  Aquí lo importante no es cuánto le pagan a los otros, o que cargo ostentan.  Lo importante es servir a Dios de todo nuestro corazón.

Conclusión:  Dios, hoy mas que nunca esta buscando obreros para trabajar en su viña.  Lamentablemente la palabra de Dios dice que:  “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros son pocos”.  Mt. 9:37.  Muchas son las formas en la que tu puedes trabajar en la viña del Señor. Todos podemos trabajar y debemos trabajar en la obra de nuestro Dios.  Ya sea que usted sea una persona “ocupada” o “desocupada”.  Nadie tiene excusas para no servir y dar frutos.  Dios ha llamado a su iglesia a servirle en su viña. Lo último que diré sobre esta parábola, es que me llama mucho la atención que:  todos aquellos que recibieron la invitación de trabajar para el padre de familia en su viña; fueron, sin excepción.  No seamos de los cristianos fríos y teóricos que ignoran el llamado del Señor a servirle en su vida; antes, seamos cristianos fogosos y prácticos en la obediencia al padre.  Si todavía no estas trabajando para Dios:  Hoy es el día en que el te llama.  Yo preguntó: ¿Quiere servir en la viña?  Dios te bendiga.

 

[/expand]

A mi Blog para que recibas todas las

actualizaciones de mis post