Porque me llamáis Señor, Señor

Dando continuación a la primera lección de “Porque me llamáis Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo”; hoy quisiera analizar en cinco (5) aspectos o principios: que es lo que el Señor dice o que es lo que el Señor quiere.   Básicamente, los mandatos del Señor Jesús, se pueden clasificar en cinco principios que encierran la totalidad del evangelio.  Todos los creyentes es Cristo (cristianos), obedecerán y cumplirán con estos mandamientos.  Veamos cuales son:

I-El Bautismo en Agua:  es uno de los dos sacramentos ordenados por Cristo Jesús.  Dijo: por tanto id y haced discípulos  a todas las naciones bautizándoles en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.  (Mt. 28:19)   también dijo que.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere será condenado (Mr. 16:16).  De manera que toda persona que se arrepienta de sus pecados y acepte a Jesús como  Señor, invitándole a su corazón, deberá bautizarse inmediatamente en obediencia a la orden de nuestro Señor Jesucristo. El bautismo en agua no es una sugerencia o alternativa para el creyente es una orden.  Todo el que cree en Cristo debe bautizarse, porque esta es la voluntad de Cristo.  En la Biblia esta verdad se hace manifiesta en la vida del etiope que fue ministrado por Felipe.  Dice al respecto:  entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anuncio el evangelio de Jesús y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes y respondiendo dijo: creo que Jesús es el hijo de Dios.  Y mando  a parar el carro.  Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y le bautizó.  (Hch. 8:35-38).  ¿Ve a lo que me refiero? Tan pronto que creyó el etiope, sintió que tenía necesidad de bautismo ¿Por qué? Porque Jesús lo dijo.  Si usted acepto  a Jesús y todavía no lo ha hecho: bautícese.

II- La Cena del Señor:  o La Santa Cena. Es el segundo  sacramento y tan importante como el primero.  Muchos creyentes toman este sacramento a la ligera, ignorando sus beneficios y significados.  Antes de instituir esta orden el Señor confeso a sus discípulos diciendo:  ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! (Lc. 22:15).  Simboliza el nuevo pacto en su sangre (la de Jesús).  Conmemora la muerte expiatoria de Jesucristo y a la vez simboliza la unidad de los cristianos y reiterada fe en la pronta venida de su Señor.  Fue el Señor Jesús, quien mediante su participación de la Pascua, ordenó:  haced esto en memoria de mi (I Cor. 11:24-25).  Es una orden para creyentes en Jesucristo; a diferencia de la Pascua (fiesta que los judíos celebraban en ocasión de la liberación de la esclavitud de Egipto);  la Cena del Señor fue ordenada para todo cristiano de todo pueblo, etnia (raza), lengua y nación.  Por tal razón debemos participar de ella con agradecimiento, fe y esperanza.  Sin embargo, hay muchos cristianos que dicen;  Señor, Señor pero menosprecian esta sacramento,  desatendiendo una orden directa de nuestro Señor Jesucristo y menospreciando el derramamiento de su sangre.  Participar dela Cena del Señor, es hacer la voluntad de Dios, y esto solo trae beneficios para nuestras vidas y familias.

III- La Oración:  aunque muchos cristianos no ven a la oración como la voluntad perfecta de Dios, tengo que señalar que Jesús ordeno y enseño sobre la necesidad de orar con palabras y con hechos.  Es decir que El, no solo decía que debemos orar, sino que el mismo oraba. Observemos algunas de sus lecciones sobre la oración:  también le refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar,  diciendo:  había en una ciudad un juez que ni tenía a Dios ni respetaba  a hombre había también en aquella ciudad, una viuda, la cual venía a el  diciendo: Hazme justicia de mi adversario.  Y el no quizo por algún tiempo, pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, por que esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia.  Y dijo el Señor: oíd lo que dijo el juez injusto.  Y acaso ¿Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él de día y de noche? ¿Se tardará en responderles? (Lc. 18:1-7).  Observe que el escritor sagrado dijo cual era el propósito de esta parábola: aprender sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar.  Entones, orar según la Biblia es una necesidad para el hombre de fe.  Es una necesidad porque: a. La oración mantiene al hombre en comunión (contacto) con Dios, b. La oración nos fortalece, c. Nos da victoria y d. Porque Jesús lo ordenó.  En el evangelio según San Lucas el Señor dijo:  velad pues, en todo tiempo orando…(Lc. 21:36).  Cuando el Señor estuvo en Getsemani les señalo a sus apóstoles dos veces:  orad para que no entréis en tentación (Lc. 22:40y 46).  Tengo que añadir a esto que el Señor también enseñó la forma en que debemos orar, en la oración del Padre nuestro (Lc. 11:1-13) y (Mt. 6:5-15),  y la lección e la higuera maldecida (Mr. 11:20-26).  Nos ordena también que oremos para estar preparados, para su venida (Mr. 13:33).  No obstante y a pesar de la orden de Jesús de orar muchos cristianos dicen Señor, Señor pero no obedecen, no oran.

IV- Amarás a tu prójimo:  es otro de los mandamientos del Señor.  Es su voluntad.  Antes de ser crucificado el Señor Jesús dijo:  un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amad que también os améis unos a otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, que tuviereis amor los unos por los otros (Jn. 13:34-35).  Este mandamiento incluye la orden de amar no solo al prójimo, amigo o familiar, sino también al prójimo, enemigo o desconocido.  Esto esta reflejado en Mt. 5: 43-45 que dice:  oíste que fue dicho: amaras a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.  Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced el bien a los que os aborrecen y orar por los que os ultrajan y persigue; para que seáis hijos de vuestro Padre que esta en los cielos,  esto significa que el amor que dios espera que hagamos con nuestro prójimo es sin condiciones, sin limites.  Ahora, amar a prójimo no es solo decirlo sino vivirlo.  Es hacer cosas en beneficios del prójimo aun cuando no represente ninguna ganancia para nosotros.  No tengo tanto espacio para explicar esto mas claramente pero le sugiero que lea la parábola del buen samaritano en (Lc. 10: 25-37),  para mayor entendimiento, amar al prójimo es ayudarlo, darle de comer, vestir, orientar, perdonar, etc.  pero ha y algunos que dicen : Señor, Señor e ignoran  a su prójimo todos los días desobedeciendo al Cristo resucitado.

V- Haced Discípulos:  es el último gran mandamiento de Jesús para todos sus seguidores.  El dijo: por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones bautizándoles, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo;  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado… (Mt. 28:19-20).  Después de la oración, esta es la ordenanza mas desatendida y descuidada en la vida del cristiano.  No entiendo ¿por qué le es tan difícil acatar esta orden? También tengo que decir que es uno de los mandamientos más importante para Dios, porque esta ligado a la salvación de las almas.  “Hacer discípulos”, es lo que Dios espera, que lo obedezcamos y salgamos a los diferentes lugares a comunicar y enseñar su evangelio.  No importa cuanto usted diezme, si canta o no en el altar, si es diacono, líder  director de un ministerio, si ora cuatro oras al día, etc.; si usted no cumple con la orden de Cristo:  id y haced discípulos; sencillamente le desobedece y esto es pecado.  La Biblia dice que :  …al que sabe hacer lo bueno y no o hace, le es pecado (St. 4:17) pero,  muchos cristianos le dicen a Jesús, Señor, Señor y no tienen un discípulo ¡que pena!.

Amados Hermanos:  por falta de espacio y tiempo, no puedo continuar como quisiera para concluir, quisiera repetir la pregunta del Señor a todos ustedes.  ¿Por qué me llamáis Señor Señor, y no hacéis lo que les digo? ¿Ya usted se bautizó?, ¿Participa fielmente de la cena del Señor?, ¿Esta orando como Jesús lo ordenó? (¿Sin desmayar?) ¿ama  a su prójimo?  ¿Cuándo fue la ultima vez que usted ayudo económicamente a un hermano? ¿esta haciendo discípulos? ¿Participa usted de alguna célula?  Ya basta de excusas y pretextos para no obedecer al Señor.  Acepte sus errores y corrija inmediatamente participando de la cena del Señor, orando en alguno de los altares de la iglesia y todos los miércoles en la noche (Amén) ayudando al enfermo, viuda, encarcelado o a los que no tienen y por supuesto: haciendo discípulos para la gloria de Dios, en una célula.  Porque entonces y solos entonces podrás decir con propiedad a Jesús: Señor Señor. 

Dios les bendiga.

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