Primero el Reino de Dios

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Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca Fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis  necesidad de todas estas cosas Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.(Mt.6:24-33).

Nuestro estudio de hoy, es sobre la prioridad que debemos tener en el Reino de Dios. Para eso quisiera establecer la definición de: 1. Reino: Territorio o Estado y conjunto de sus habitantes sobre los que ejerce sus funciones un rey. 2. Reino de Dios: Nuevo estado de cosas en que rige la salvación y la voluntad de Dios. Fue anunciado por los profetas de Israel, y predicado e instaurado por Jesucristo. Su realización, incompleta y temporal en la iglesia militante, se consuma y perpetúa en la iglesia triunfante. El Señor Jesús inicia esta enseñanza, tratando de que sus discípulos se enfocaran en lo que para Dios es una prioridad: Su Reino. El Reino de Dios habla de su voluntad, su propósito y su autoridad en la tierra.  Necesitamos entender que esta enseñanza nos indica que debemos hacer dos cosas: 1.Buscar el Reino de Dios, y 2. Ponerlo Primero (Tenerlo como una prioridad).  Pero, ¿qué cosas nos separan del reino de Dios? Veamos:

  1. El amor al dinero: La Biblia dice que: Es la raíz de todos los males (1Tim.6:10). Por amor al dinero, existen las guerras, el narcotráfico, la prostitución en todas sus fases, homicidios, enemistades familiares, odios, etc. Por amor al dinero el hombre compromete sus valores, traiciona, se aparta de Dios, y es capaz de todo. Muchos son los creyentes que profesan devoción, sumisión y entrega al dios de las riquezas (Mamón), antes que a Dios. El compromiso que los hombres sienten hacia el dinero, es el que deberían sentir hacia Dios. Esto crea un conflicto entre Dios y el dinero; al respecto la Biblia dice que: Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. En realidad lo que esto quiere decir es que no podemos amar a dos señores, no podemos amar a Dios y al dinero al mismo tiempo. Si UD. Ama a Dios, lo tendrá como su máxima prioridad, le será fiel, le servirá, y se entregará a él; mientras que si su amor es al dinero, sus hechos hablarán. El dinero ofrece seguridad, confort, ¨salud, y felicidad ( temporal); solo que es un engaño, al respecto la Biblia dice :pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
  2. El Mundo: Tenemos que aceptar que aunque no somos del mundo, estamos o vivimos en este mundo, y por supuesto, muchas son las cosas que nos atraen de él(el mundo); como lo es su música, moda, ídolos, deportes, fiestas, etc. Necesitamos entender que lo que el mundo nos ofrece se convierte en un serio obstáculo para que busquemos primeramente el reino de Dios. El nivel de compromiso que adquirimos con el mundo, a veces es mayor que el que tenemos con Dios. La palabra de Dios nos advierte que: el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (IJn.2:17). Necesitamos aprender a vivir en este mundo sin estar comprometidos con él.

El afán: Otro impedimento que nos separa del reino de Dios son los afanes de este siglo. La parábola del sembrador nos enseña que el afán ahoga la palabra e impide frutos en nuestra vida (Luc.8.14) . Afanarse es vivir ansiosos o desesperados por obtener algo que nos hemos trazado como meta, o que consideramos importante para nuestra felicidad. Esa desesperación nos lleva a separarnos de Dios o descuidar nuestra fe, nos distrae y aflige al mismo tiempo. Por eso el apóstol  Pablo escribió diciendo: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Fil.4.6). El afán nos lleva a obsesionarnos con cosas de esta vida, y a descuidar nuestra vida espiritual. Entonces, volviendo al principio de nuestra lección, la pregunta que sigue es: Cómo podemos buscar el Reino de Dios?, o Cómo podemos establecer el Reino de Dios como una prioridad en nuestra vida? La respuesta es un poco compleja pero alcanzable. Primero: Tener la conciencia de que esta es la voluntad de Dios. Es decir, que Dios quiere que su Reino sea lo primero en nuestras vidas. Lo más importante en nuestras vidas no debe ser el dinero, la profesión, los bienes (casas, autos, joyas etc.), ni nuestra familia, todo lo contrario, Dios es primero. Segundo: Establecer un compromiso con Dios. Esto implica que tenemos deberes o responsabilidades con el Señor. En el compromiso hay: A. Comunión con Dios: Es nuestra relación con nuestro Creador. Se da mediante 1. La oración: No se puede buscar el Reino de Dios sin orar a Dios. La oración no solo nos lleva al Reino, sino que nos mantiene en el Reino de Dios, puesto que mantenemos una comunicación permanente por medio de ella. Tratar de buscar el Reino de Dios sin orar es simplemente una locura  2. Congregación: La necesidad de congregarnos regularmente es importantísimo para participar del Reino de Dios. La Casa de Dios es parte de su Reino, de allí la importancia de congregarnos fielmente para alabar y adorar a nuestro Señor, además de recibir su Palabra. 3. La Palabra de Dios: El Reino de Dios está en su Palabra. Por eso es necesario  oírla, conocerla, escudriñarla y vivirla. B. Servicio a Dios: No hay verdadero compromiso, sin una determinación de servicio. Es la voluntad de Dios que le sirvamos. Jesucristo dijo al respecto: Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.(Jn.12.26). Todo verdadero creyente o cristiano es un servidor de Cristo. Si quiere buscar el Reino de Dios y ponerlo primero, entonces: SIRVA A DIOS. C. Separación: Parte del compromiso también es vivir separados para Dios, en otras palabras vivir en santidad. Vivimos en medio de un mundo corrupto, que amenaza con corrompernos cada día, por eso es necesario vivir separados para Dios, no contaminarnos, estar en la voluntad de Dios. La Biblia nos hace la observación cuando dice: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.(Heb.12.14).  Dicho de otra forma sin separación. no se puede participar del Reino de Dios. En la Santidad también está nuestro testimonio (no solo lo que decimos, sino lo que hacemos) que impacta a este mundo. Los que buscan y establecen el Reino de Dios como una prioridad, vivirán en santidad. 

Conclusión: La Biblia dice que: … la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.(Lc.12.15). Primero es y debe ser El Reino de Dios, y si esto no es así habrá consecuencias negativas (problemas) para nuestras vidas. No vivamos como las gentes del mundo (Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. Lc12.29-31). No te concentres en las añadiduras, antes busca lo primero (El Reino de Dios) y lo demás vendrá como recompensa. Tomemos las medidas necesarias para que nuestra máxima prioridad sea Dios y su Reino, adoptemos un compromiso serio con el Señor, que involucre nuestra vida de oración permanente, asistir fielmente a la casa de Dios, leer y escudriñar su palabra, servirle Haciendo Discípulos, evangelizando, trabajando en una célula, visitando enfermos, predicando en buses y parques, viviendo en Santidad y agradando a Dios en todo; cuando comencemos a poner a Dios primero, nuestras vidas cambiarán, seremos fructíferos, y eliminaremos la avaricia de nuestros corazones; entenderemos que el dinero es un medio por el cual Dios nos quiere bendecir, y que no es el fin en si mismo por el que debamos desesperarnos o angustiarnos. Cuando el Reino de Dios es lo más importante en nuestra vida, entonces oraremos y actuaremos como el Señor Jesús cuando dijo: Padre mío si es posible, pase de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Mt.26:29. Creo con todo mi corazón que debemos superarnos (mediante el estudio y el trabajo), debemos procurar crecer y multiplicarnos, pero: PRIMERO ES EL REINO DE DIOS.(No lo olvides).

Dios te bendiga.

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