Renovando el espíritu de nuestra mente

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro. 12:2).

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,  teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;  los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.  Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,  si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renovaos en el espíritu de vuestra mente,y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Ef. 4:17-24)

Significado de Renovación: A. Hacer nuevo, o de nuevo, no en el sentido de reciente, sino diferente. B. Proceso de restauración de estado anterior mejor a un nuevo estado, pero superior cualitativamente a todo lo anterior. Involucra la restauración de la vitalidad, el vigor, y la actividad.  C. El ajuste de la visión moral y espiritual, y del pensamiento a la mente de Dios, que tiene como propósito llevar a cabo un efecto transformador sobre la vida.

Veamos los requisitos:

  1. Estar Dispuestos a un cambio: La renovación comienza con la consciencia del individuo de la necesidad de cambiar la condición en la que vive. El apóstol Pablo le escribió a los romanos indicándoles, que no se conformaran a este siglo (esta vida), y le dice a los efesios que no vivieran como los gentiles. El llamado del apóstol es a que los creyentes hagan diferencia entre ellos y los mundanos. Significa: Cambiar. Si queremos una renovación debemos cambiar algunas cosas en nuestras vidas. Pablo señala que los gentiles Vivian en la vanidad de su mente por:
  2. 1. Tenían el entendimiento entenebrecido:  Es decir, que Vivian en la oscuridad de su mente. Eran ignorantes espirituales(Ef. 4:18). Por eso es importante conocer la voluntad de Dios que está en su Palabra.  Dios declara en Oseas 4:6 que: Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Esto significa que la falta de conocimiento de Dios, trae destrucción. Esto (el conocimiento) es importante. De allí que como pastor, he insistido en que todos asistan a la Escuela Dominical, para aprender e investigar mas sobre nuestra fe.  
  3. 2. Por la Dureza de su corazón : Una cosa es el desconocimiento o la ignorancia espiritual, y otra es la dureza.  Endurecer el corazón es cuando Dios le habla a alguna persona y esta, consciente de lo que el Señor dice, hace lo opuesto, caso omiso, o decide ignorar la voz de Dios, para hacer lo que está en su voluntad.  Si queremos ser renovados por Dios, necesitamos ser sensibles a la voz de Dios, atendiendo (obedeciendo) a su voluntad, aun cuando no estemos de acuerdo.  La Biblia dice una y otra vez: No endurezcáis vuestros corazones (Sal. 95:8, Heb. 3:8, 15; 4:7).  La oscuridad de la mente, y la dureza de corazón, trae como consecuencia la pérdida de la sensibilidad espiritual (Ef. 4:19); y por ende la entrega total a pecado.  La dureza de corazón al final, no es mas que rebeldía contra Dios.
  4. Actuar: O hacer algo. El apóstol dice: Despojaos del viejo hombre (Ef. 4:22).  Todos nosotros tenemos un viejo hombre (o mujer) que tenemos que hacer morir, ya que esta viciado (lleno de vicios) conforme a los deseos engañosos.  Usted estará de acuerdo conmigo, en que a pesar de ser cristianos, todavía hay quienes mienten, quien roba, todavía muchos somos egoístas, orgullosos, egocéntricos, obscenos, murmuradores, etc. Todavía nos aferramos a viejas costumbres o mañas, y muchos somos obstinados (tercos). Todos estos elementos que acabo de señalar , son vicios  del viejo hombre (o mujer).  Reconocer esto en nuestra vida, no es suficiente. Tenemos que actuar (hacer algo) para corregir estos errores en nosotros. Despojarse, significa quitarse algo o cambiar una cosa, o condición.  Entonces, necesitamos renovar el espíritu de nuestra mente en: A. Nuestro Pensamiento: O nuestras ideas. Muchas veces nuestra forma de pensar es un o obstáculo a los cambios que Dios quiere hacer en nuestras vidas.  La fijación de una idea, es señalada como obstinación, y el profeta Samuel lo comparó con ídolos e idolatría (1 Sam. 15:23).  Toda verdadera renovación comienza en el corazón, y en el corazón está nuestra mente o nuestros pensamientos, por eso no debemos aferrarnos a ningún pensamiento o idea y debemos estar abiertos al pensamiento o las ideas de Dios.  Pero, para renovarlo no olvides que primero debes despojarte de lo viejo.  B. Nuestras Emociones: Emoción es la agitación del animo, producidas por ideas, impresiones o sentimientos intensos.  La alteración del ánimo puede ser intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.  Es importante que nuestras emociones no nos controlen, y que nosotros controlemos a nuestras emociones. Muchos son los creyentes que no creen o no sirven o dejan de servir, oran o dejan de orar, diezman y ofrendan o no, dependiendo de su estado de ánimo.  La melancolía, tristeza, depresión, odio, rencor, ira y amargura, son aspectos que controlan la vida y actividad de muchos cristianos.  Es por eso, que necesitamos convertirnos en cristianos espirituales (guiados por el espíritu), y no en cristianos almáticos (guiados por nuestra alma) o nuestra emociones.  C. Nuestras Acciones: Nuestros hechos deben corroborar o respaldar a nuestros pensamientos y palabras.  Una de las cosas que es importante que usted entienda y aprenda es que Dios quiere que su pueblo: 1. Sea santo y 2. Le sirva.  Si usted es santo pero no sirve a Dios, es como el árbol que crece pero no da fruto (no sirve).  Si usted sirve a Dios pero no es santo, es como el árbol podrido que da frutos (pronto caerá).  La renovación de nuestras acciones deben girar en cuanto a nuestra relación con Dios (la santidad, oración y adoración) y nuestro servicio a Él.

Amado Hermano:  Tiempo y espacio falta para escribir mas sobre la renovación en el espíritu de nuestra mente.  No obstante, quiero exhortar a renovarnos en nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras y nuestros hechos.  No olvide que la renovación es voluntaria (es decir que depende de la voluntad de cada uno). Por eso le animo a comenzar de nuevo, a ser santos, fieles, y a servir al Señor. Renovemos nuestra relación con el Señor (de manera especial, nuestra vida de oración). Necesitamos todos un cambio radical en nuestras vidas, y para eso hay que estar dispuestos, necesitamos aprender, actuar, despojarnos, obedecer y renovarnos.  Dios es fiel y su palabra es verdadera.  Tengo la convicción firme de cambios en nuestras vidas, durante este año para la gloria de Dios.  Para terminar solo me queda repetir o dicho por el apóstol Pablo: Renovaos en el espíritu de vuestra mente.

Dios le bendiga.

Rev. Leonardo Bailey

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