Ruanda

Más de 8 000 iglesias que fueron cerradas en 2018 por no cumplir con los estrictos requisitos de salud y seguridad, entre otras obligaciones impuestas por el gobierno, aún permanecen cerradas. Después del breve encarcelamientos de seis líderes cristianos por criticar el régimen del gobierno, pocos se atreven a hablar.

El presidente ha utilizado mano dura para suprimir las libertades de asociación, reunión y religión; como resultado la palabra del gobierno es ley, y prácticamente nadie puede desafiarlo.

La interferencia y la intimidación del Estado han obligado a muchos actores de la sociedad civil y periodistas a detener su trabajo en cuanto a temas políticos sensibles o de derechos humanos. La mayoría de los medios impresos y de radiodifusión continúan siendo fuertemente sometidos por el régimen. Las sociedades civiles independientes son muy débiles, y muy pocas registran o exponen las violaciones a los derechos humanos cometidas por funcionarios del gobierno.

Rev. Leonardo Bailey

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