Servir a Dios

Quiero iniciar con una lección sobre este  tema que nos ayudará a entender ¿por qué debemos servir a Dios? El privilegio de servir a Dios ¿Quiénes pueden servir  a Dios? ¿Cuándo servir a Dios? La recompensa del servicio a Dios.

  • ¿Por qué servir a Dios?: Antes de servir (trabajar o cumplir la voluntad de otro), es importante estar claros sobre a quién servimos: Dios. El Creador de todo lo que existe, el Salvador de nuestras almas, El que nos corona de favores y misericordias (quien nos lo ha dado todo), el dueño de nuestras vidas, etc.  Aquí el creyente debe estar consciente de que su servicio no es a la iglesia, concilio, pastor, ni a hombre alguno, sino al Dios Eterno.  Debemos servir por: Amor a Dios: Todos los que verdaderamente amen a Dios, desearan y procuraran servirle, es decir, estar a su disposición y voluntad.  El amor es el principal aspecto por la que un creyente quiere servir a Dios, y deber ser sobre todas las cosas o personas como está escrito: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. (Mr. 12:30).  Veamos un ejemplo:  Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. (LC. 9:59-61).  El sígueme de Jesús, es a una vida de relación y servicio al Señor.  Pero enfoquemos nuestra atención en la respuesta de esta persona.  Le puso una condición al Señor.  Le dijo: déjame que PRIMERO vaya y entierre a mi Padre:  Aunque esto es un motivo que tiene validez ya que social y familiarmente es aceptable y válido que asistamos a los funerales de nuestros familiares; Jesús no lo aceptó.  ¿Por qué? Porque primero debe estar Dios, no la vida o muerte de nadie sino Dios.  Dios es y debe ser primero en nuestras vidas, aun por encima de nuestras emociones y familiares. El tiempo para servir al Señor no puede ni debe ser suplantado por asistir a fiestas, cumpleaños, matrimonios, etc., o a sepelios.  En este pasaje también hay otro que pre-condicionó su servicio a primero despedirse de su familia.  En este caso la respuesta fue mas contundente por parte del Señor. Insinuó que eso era equivalente a poner la mano en el arado y mirar hacia atrás.  Poner la familia antes que a Dios es mirar atrás.  No pongan nunca a nadie PRIMERO que Dios.  no quisiera que nadie me malinterprete.  Ciertamente nuestra familia es y debe estar en las prioridades de todo hombre (mujer); no obstante cuando nuestra familia, empleo, dinero, profesión, diversión, etc.  rivaliza con el lugar de Dios, amenazando ocupar ese espacio y lugar (el de Dios); esto aunque parezca bueno, razonable y aceptable es pecado.  2. Fe: Sin fe es imposible agradar a Dios.  La fe nos da consciencia sobre la realidad de Dios y de su reino.  3. Gratitud: El agradecimiento  a Dios por todas las cosas que nos ha dado y por lo que ha hecho con nosotros, nos impulsa a servirle con animo pronto y desinteresadamente.  Una persona agradecida con Dios, será una persona que sirve a Dios.   El agradecimiento se manifestará públicamente por medio del servicio al Señor.  4. Privilegio: Un privilegio es la condición de ventaja, un derecho, un favor o una concesión que se tiene, y del que los demás carecen.  El privilegio concierne a quien lo ostenta una determinada ventaja con respecto al resto, por lo que convierte a la persona quien lo ostenta en alguien especial.   Esta clase de beneficio o gracia debe ser identificada para entonces aprovecharla.  Muchas veces cometemos el error de ignorar, desconocer o menospreciar el privilegio de servir a Dios, desperdiciando la oportunidad de aprovechar este aspecto de honor y dignidad.  Servir a Dios es un privilegio que le es concedido a pocos y que es honroso y ventajoso.  5. Tiene recompensa: Aunque nadie debe servir  a Dios por recompensa, no puedo evitar enseñar que el servicio al Señor tiene recompensa.  Jesús dijo: Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor.  Si alguno me sirviere mi Padre le honrará. Jn. 12:26.
  • Requisitos para servir a Dios: Compromiso: Es una obligación contraída o adoptada ya sea de palabra, por firma o voluntariamente. El compromiso es la capacidad que tienen las personas para tener conocimiento de la importancia que tiene el cumplir con su trabajo o responsabilidad dentro del periodo establecido.  2. Responsabilidad: La palabra responsabilidad proviene del término latino responsum (ser capaces de responder, corresponder con otro).  La responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo.  También se puede ver como la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás.   La persona responsable es la que lleva a cabo su tarea con diligencia, seriedad y prudencia, sin la necesidad de tener a otro quien le obligue, intimide o supervise.  3. Capacidad de Sacrificio y renuncia:  Prácticamente es imposible servir a Dios, sin sacrificar, dejar o renunciar a algo o alguien.  Al servir sacrificaremos tiempo, diversión, sueño, amistades y en ocasiones familiares.  En la Biblia todos los que fueron llamados a servir o sirvieron a Dios, dejaron o renunciaron a algo o alguien (Ej. David, Eliseo, Pedro, Juan y la mujer samaritana). 4. Esfuerzo:  Fuerza ya sea física, moral o espiritual que aplicamos contra algún impulso o resistencia, para contrarrestarlo o revertirlo.  Energía o vigor que se pone en la realización de algo venciendo los obstáculos.  También es fuerza o empeño con que afrontamos una dificultad o nos proponemos alcanzar un objetivo o meta.
  • ¿Quienes pueden servir a Dios?: Toda persona que crea en Jesucristo, se arrepienta de sus pecados, se aparte de ellos e invite a Jesús a su corazón; puede servirle. Un ejemplo perfecto es el de la mujer samaritana (Jn. 4: 1:42) que tuvo un encuentro con el Señor e inmediatamente comenzó a servirle hablando a los hombres de la ciudad sobre el impacto que causo Jesús en su vida. (Jn. 4:28-30).  Me impresiona saber que esta mujer no era bautizada, no era llena del Espíritu Santo, no participó de ninguna escuela dominical y no dominaba la Biblia; pero eso no fue un obstáculo para que ella sirviera al Señor, ya que en su corazón había un vivo anhelo (o deseo) de servirle luego de conocerle.  De manera que todos: hombres y mujeres; adultos y jóvenes, creyentes viejos o nuevos; en fin todos pueden y deben servir a Dios.
  • ¿Cómo servir a Dios?: Hay múltiples formas: barriendo y atendiendo el templo, como músicos y cantores, líderes, diáconos, diaconisas, colaboradores (ujieres), sacerdotes (orando en el templo), maestros, etc. Pero de manera especial haciendo discípulos, ya que esta fue una orden directa  de Jesucristo para todos los creyentes.  Todos debemos abrir nuestras bocas y testificar de Cristo (como la mujer samaritana) para dar gloria a Dios.  Todo el pueblo de Dios (los cristianos) deben proclamar la Palabra, evangelizar, y repito: Hacer Discípulos; porque esta es la voluntad de Dios.  Siempre habrá otras formas de servir a Dios, pero la mejor forma de hacerlo es hablando (testificando) de Él y haciendo discípulos.

Conclusión: reconozcamos el gran privilegio que tenemos de servirle a Dios; y demostremos nuestro amor a Dios, sirviéndole de todo corazón.  Sé que no será fácil, por los sacrificios que tendremos que hacer; pero también sé que Dios recompensará nuestra labor, esfuerzo, amor, fe, compromiso y agradecimiento.  Eliminemos toda clase de excusas, pretextos o pre-condiciones y digamos todos al Señor: Heme aquí envíame a mi (Is.6:8) o mi casa y yo serviremos a Jehová (Jos.24:15).

Dios les bendiga

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